"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieve y rocas se extiende ante él hasta perderse de vista, en medio del silencio y el misterio infinito."
Gaston Rébuffat
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13 de enero de 2014

POR EL CORNIÓN: Visita a La Reina.

Han pasado las Navidades y tras días de gastar, comer y beber más de lo que nos hubiera gustado y seguro que más de lo necesario, todo vuelve a la normalidad. Como otros años, he echado una mano a Jame en Cavana, lo que significa un pequeño parón en lo que a salidas al monte se refiere, a excepción de ir a trabajar los fines de semana a Fuentes de Invierno e impartir algún curso de alpinismo de la federación.

El inverno comenzó prometedor, nevando allá por noviembre y permitiéndonos esquiar buena nieve polvo a finales de ese mismo mes. Y como es un clásico, apenas nevó más y al viento sur le dio por hacernos una visita... Con lo bien que estaba él por Tarifa!
Las altas temperaturas de los último días y el ir en camiseta por la calle como si de septiembre se tratase, no nos desanimó; teníamos claro que había que hacer una visita a Los Picos y ver en que condiciones estaban, tanto para escalar como para trabajar. 
Hablo con Fer y quedamos a la hora habitual para estas incursiones relámpago al Jou Santu: a las 05:00 nos encontramos en Llovio y seguimos juntos hacia Los Lagos. Los alrededores de Ribadesella y Cangas arden en la noche. Varios incendios iluminan los concejos... Es lamentable!
Sobre las 06:15 salimos de Pandecarmen, a una velocidad que cualquiera diría que íbamos únicamente a Vega La Piedra. El ansia de monte nos hacen ir a buen ritmo, algo que la Llampa Cimera se encargará de estropear. La nieve aquí esta medio blanda, aunque antes de llegar a La Fragua la cosa cambia y empezamos a atisbar cual va a ser la tónica del día: una nieve como el cristal que nos obligará a emplearnos con los pinchos.


Amanece en La Fragua. Los Traviesos y La Canal Parda
Un trago, unos orejones y cruzamos Las Barrastrosas bajo unas luces increíbles. Amanece y se empieza a ver con claridad como están las condiciones. Peña Santa de Enol seca como una mojama. Únicamente El Marqués y quizá la Noreste se puedan hacer. Lo demás es todo roca. 


Cruzando las Barrastrosas. Peña Santa de Enol nos da los buenos días

Las nubes, teñidas con los colores del amanecer, nos indican que el viento va a ser más fuerte de lo que pronosticaban. Tanto en el Jou de Los Asturianos como en el Jou Santu, varias ráfagas nos obligan a echar una rodilla al suelo.
Esto, unido a que no hay hielo ni para tomar unos Gin Tonics, limitan mucho nuestras opciones. Ni Ojal, ni la Directa, ni Tiritonitis... Nada.
Está claro que de hacer algo, cosa que queda en manos de Eolo, será una clásica de nieve tipo Marqués, Torco o La Estrecha en Peña Santa.


Su Majestad 

Como no podía ser de otra manera, ganó La Reina, la Peña Santa.
Algo tiene esta montaña que a Fer y a mi nos atrae especialmente. Aislada, poderosa. Por poco que hagas, nunca regala nada. Es una escuela de alpinismo inmejorable. En ella me encuentro realmente cómodo, a gusto. 
Algo tiene que, cuando subo a ella, nunca quiero bajarme.

Al pie de la Canal Estrecha comemos algo y meditamos sobre qué hacer. Durante más de cuarenta minutos es el viento el que toma las decisiones. Pero cuando parecía que la suerte estaba echada y el día se iba a quedar en un paseo, el viento hizo un amago de amainar. Una mirada bastó para liar la cosa y hacerle un jaque.


Reunión bajo el primer resalte
Hacia el nicho del primer largo



  


















La cascada del primer resalte no estaba formada, así que escalo por la línea de verano. El viento sigue a lo suyo e invita a no continuar. Mira que somos cabezones!
Tras la travesía algo delicada, pico un poco de hielo y aparecen las anillas de la reunión.


Al lio!
Llegando a la  primera reunión




















Fer llega y el viento afloja al estar más protegidos por la canal. Hasta la Brecha Norte hay que ir, eso está claro. Ahora se trata de una canal de nieve sin complicaciones, a no ser que te las busques claro...

Continua Fer y nos sorprende lo durísima que está la nieve. Es una costra imposible de romper, como si del cristal de seguridad de un banco se tratase.


Fer ya en plena canal

En estas condiciones apenas se puede proteger. La roca se encuentra tapizada por una costra de hielo y nieve que apenas permite colocar seguros. En condiciones normales iríamos desatados, pero las ráfagas de viento mandan y la cuerda se hace imprescindible. 


El camino a seguir está claro
Ambientazo























Tiro un largo más a través de un pequeño muro de hielo en el flanco izquierdo de la canal. Será de lo poco que pinchemos hoy y no lo podemos desaprovechar.


Fer saliendo del largo
Inicio del muro de hielo

























De vez en cuando se oye algún grito de disfrute total. 
El cielo azul comienza a aparecer, la roca cencellada por la nieve tiene formas espectaculares, en La Brecha Norte ruge el viento... Peña Santa en estado puro.

Las vistas desde aquí son increíbles: El Torco, Las Tres Marías, Las Torres de En Medio y La Horcada, Peña Santa de Enol, Las Cebolledas... Todas ellas forman un gran espinazo que cierra Los Picos por el Occidente. A través de La Forcadona se ve la Cordillera hasta Ubiña, todo enmarcado por un mar de nubes espectacular. En la costa llueve. Estamos en otro mundo.




Fer ni se para en la reunión y continua por la última pala que nos dejará en La Brecha Norte. Tiene poca inclinación, pero está como una piedra.


Master en cramponaje

Nos juntamos y observamos fascinados como está todo encostrado. 
Peña Santa es una montaña en la que entre subir a la cumbre o no, hay una diferencia enorme. Aún quedan diedros helados, alguna travesía expuesta y la arista cimera. Lo conocemos muy bien, como el pasillo de casa, por lo que sabemos que en estas condiciones, con fuertes ráfagas de viento, no es la opción más sensata. Un trago y unas fotos.


Las nubes juegan con El Carria y El Pierzu


Siento cierta pena ya que se trata de una cumbre en la que me encanta permanecer un rato, observar, ensimismarme; simplemente estar. Habrá más ocasiones, seguro.
Cruzamos hasta la pequeña brecha que da acceso a La Canal Ancha, sin lugar a dudad, la mejor opción para bajar.


Travesía hacia la Ancha. La Bermeja y El Espigüete de fondo

Pese a encontrarse en la vertiente sur, Vega Huerta tiene bastante nieve. Los Picos son otro mundo.
Con cuidado destrepamos hasta la instalación de rápel. La canal está como una piedra lo que nos obliga a poner los cinco sentido y alguno más de repuesto. Parece una gran pista de bobsleigh.

Reforzamos el rápel con algún clavo más y un cordino, para que todo trabaje lo mejor posible. Esperemos que dure.


Instalación de rápel
Destrepando hacia el Jou Santu




















A tope de cuerda llegamos a las palas que rodean la cara norte de Peña Santa. Son hielo puro. Esto nos recuerda que no podemos bajar la guardia y hasta que no llegamos bajo El Ojal, no podemos bajar caminando. Desde aquí, seguimos hacia el Jou Santu en busca de un lugar al sol donde quitarnos los trastos y comer algo. Será poca cosa, ya que una ráfaga de viento se encargo de dejarme sin el bocadillo y sin el chocolate que me quedaba. "Operación bikini de Polartec". 


Fer observando el Macizo Central

Tras descansar un poco, salimos hacia abajo. Este lugar está entre lejos y lejísimos del coche. Todavía nos queda un buen rato de trabajar los tobillos a base de técnica de diez puntas.

Cuando llegamos al Jou de Los Asturianos me giro para hacerle la última foto a la Peña Santa. Enfoco, disparo y ella me guiña un ojo. Sabe que volveremos y sin tardar mucho.




Ha sido un buen día de reconocimiento para saber como están las cosas aquí, en la oficina. Los Picos están engañosos; hay poca nieve, hace calor y sin embargo está todo como el cristal. Muy peligroso.
Las vías clásicas como El Marqués, El Torco y La Estrecha están en buenas condiciones, así como ascensiones más asequibles como La Canal Parda y Los Traviesos. Volveremos en breve para disfrutar con amigos, trabajando o las dos cosas a la vez.


Ese mismo día, sin saberlo, Los Picos se tiñeron de negro. Fallecía un montañero en La Torre del Pomelo o Torre Sin Nombre, en Urriello. Desgraciadamente, lo que no debería de suceder, ocurre. Descansa en paz Jose.

Tengamos mucho cuidado allí arriba. Si dudamos, démonos la vuelta. Tan seguro es que las montañas va a seguir ahí como que nosotros vamos a volver para disfrutar de ellas. Cómo no, siempre que nos lo permitan.

1 de octubre de 2013

LA CANAL DEL PÁJARO NEGRO (La Hora Oscura)

Hace ya días que el otoño se ha instalado en nuestras montañas. Tras un verano inusualmente bueno, sin apenas precipitaciones y con temperaturas moderadas que nos han permitido trabajar y disfrutar de Los Picos como nunca, llegan las primeras señales de que la cosa empieza a cambiar.
Los días se acortan, las primeras borrascas hacen acto de presencia y la chaqueta de fibra se agradece por las noches.
Antes de que el mal tiempo se adueñe de la Cornisa Cantábrica, aprovecho para realizar algún trabajo que estaba pendiente desde principios del verano.
Hablo con Iñaki y le comento que quizá sea la última baza para nuestro proyecto de esta temporada: La Canal del Pájaro Negro.

El 9 de febrero del 2008 hice por primera vez esta vía con Fer. 
Un año antes, el 17 de Marzo de 2007, nuestro querido Pedro Udaondo, autor junto a Ángel Landa de esta atrevida apertura, fallecía en un fatídico accidente en Las Barrastrosas, mientras se aproximaba al Corredor del Marqués.
Fue el mismo Pedro, junto con Jaime Álvarez y Félix Bonales, quienes 16 años después hicieron la primera invernal de la vía, en 1974. Gran ascensión.
Quisimos entonces, tras la muerte de Pedro, hacerle nuestro pequeño homenaje, repitiendo esta gran vía, en invierno por supuesto. 

Si tengo que escoger un lugar y una montaña para estar, escalar o simplemente observar Los Picos, sin duda ese lugar es Vega Huerta, y como no, la montaña sería Peña Santa.


Cara Sur de Peña Santa

Con las ideas claras y la mochila llena, quedo con Iñaki en Ribadesella y desde allí continuamos en mi coche hasta Vegabaños. Durante el camino nos ponemos al día. Han pasado cuatro años desde la primera y única vez que escalamos juntos. Entonces fue la Nani, un día ventoso y nublado en el que esquivamos la tormenta hasta que llegamos al coche. Buenos recuerdos.

Subiendo hacia El Frade atardece y el bosque de Cuesta Fría es un espectáculo. A mitad de la Canal del Perro encendemos la frontal.

Últimas luces sobre en valle de Sajambre.

En algo menos de tres horas llegamos a Vega Huerta. Hay cuatro personas en el refugio así que nos tocará dormir al raso. Cenamos y al saco. 
No pasan ni cinco minutos y siento algo en la cara... Está lloviendo!! Como tiros, metemos todo en las mochilas y salimos corriendo hacia la cueva. Allí seguro que no nos mojamos. Es un lujo dormir aquí, con la Peña Santa justo en frente, protegidos del viento y la lluvia.

Después de un té con galletas, a eso de las 07:30 salimos de la cueva hacia la pared y en poco más de media hora ya estamos en la entrada de la canal. Las luces del amanecer nos sobrecogen. Estos son los momento en los que siempre nos acordamos de Pedro. El lo llamaba "la hora oscura", instantes en los que el sol lucha con las tinieblas para hacerse un hueco en el día. Momentos de incertidumbre, miedos e inquietud.

Primeras luces.
La canal es una pedrera gigante y estrecha con un par de bloques en los que hay que hacer dos mini largos. El resto se supera en cuerda corta sin problemas. 
No se parece en nada a cuando pasamos hace 5 años. Pese a que era un invierno seco, la nieve cubría la canal casi por completo.

Último resalte.
Entrada de la canal.


En poco más de media hora llegamos al final, bajo los dos largos de IV que nos llevarán bajo el característico Pilar.

El sol gana...
Llegada a El Pilar.

Los hago en una sola tirada y cuando llego a la reunión se cumplen mis miedos. El viento es fortísimo y nos acompañará todo el día. En la canal ni nos enterábamos...
Iñaki sube rápido y se sorprende de lo que hemos subido. Estamos a la altura del Nevero Colgao.

Unos A0s para superar los primeros metros del pilar y llego así al pie de La Losa. Buena roca y canalizos en estos largos.

Vistas hacia La Bermeja y Las Pardas.
Roca excelente en La Losa. Abajo Carbanal.






Llegamos al rápel intermedio. Apenas 10 metros para entra de nuevo en la canal. Pensé que en los siguientes largos estaríamos más protegidos del viento pero me equivocaba. Viene de todos lados, de arriba y de abajo, hinchando nuestros pantalones como si fueran globos. 
Esto hace que no disfrutemos del todo, con una constante sensación de inquietud.

El largo de La Chimenea es tan peleón como lo recordaba, más aún llevando mochila. 


Iñaki saliendo de la chimenea
Hace 5 años, con el piano a la espalda.






















Solo nos queda un largo de fisura hasta una terraza inclinada y se habrán acabado las dificultades. El viento sigue castigándonos sin tregua, pero aún así vamos a buen ritmo. Hace 5 años que no pasaba por aquí pero recuerdo todo muy bien. Son todos los largos muy característicos.



Llegando a la terraza inclinada. Ambiente garantizado.

















Tras una fácil canal de roca mediocre y bloques llego a la arista. Vamos a volar! Tendremos que ir con mucho cuidado para que alguna ráfaga no nos de un susto. 


En plena arista, con Los Basares y El Boquete al fondo.

















En esos momentos Fer está cruzando justo por El Boquete hacia Caín. Nos buscamos pero no nos vemos.
Pese a las condiciones duras, adoro llegar a la cumbre a través de esta arista. El ambiente es espectacular.


Macizo Central. 

















El viento no invita a estar mucho en la cumbre, pero aún así la disfrutamos, comemos y bebemos. No se ve a nadie.
Hemos hecho la vía en algo menos de 6 horas. No está nada mal.
Estamos encantados de estar aquí arriba, después de tanto tiempo, compartiendo esta montaña. Este trabajo nos da momentos increíbles, experiencias únicas.


Con Iñaki en la cumbre.
















Bajamos por La Estrecha. 
El nevero de La Forcadona resiste y cada día está más complicado de pasar. Me obliga a tallar unos peldaños y prestar mucha atención. Las rimayas son gigantes.


La Forcadona.  Canal Parda y Los Traviesos al fondo.
















En poco más de dos horas llegamos a la cueva, donde bebemos y comemos lo poco que nos queda mientras observamos la pared.


Cara Sur desde la cueva.

















Hacemos la mochila y nos vamos, con cierta pena por dejar este lugar que nunca invita a marcharse. 
Pero en tiempo apremia. Iñaki tiene que volver a Pamplona y yo a casa. Al día siguiente tenía que dar la vuelta a Peña Santa de Enol, pero esta vez el viento y la lluvia se tomaron la revancha en Vegarredonda. 

Mientras descendemos, disfrutamos de las luces de este nuevo otoño. Otro atardecer espectacular en el bosque de Cuesta Fría. 
Bajamos hablando de futuros proyectos, escaladas, esquí... Montañas.
En Vegabaño echamos la vista atrás y nos despedimos por última vez de esta gran montaña que, seguro, nunca dejará de sorprenderme.


Peña Santa.

















Estoy muy satisfecho de haber guiado esta vía. No muy difícil, pero larga, en una montaña aislada, austera y siempre con compromiso. 
Se que a Pedro le hubiera gustado. En nuestro recuerdo estarás siempre; en cada largo de sus vías, en los canalizos de sus queridos Picos, en cada amanecer, mientras nos enfrentamos a "la hora oscura".





31 de mayo de 2013

DOBLETE DE "PEÑAS"


Hace ya unas semanas que hicimos una excursión familiar por la zona de Ubiña. Era algo que por diferentes motivos; trabajo, cursos, ganas de escalar más que de caminar... tenía algo olvidado. Ese fin de semana, después de varios días seguidos de trabajo en El Friero y dos nortes de Peña Ubiña, le tocó el turno a la Peña Cerreos. Aunque les costaba creerlo, no me importaba para nada volver  a pasar por el Meicín por tercer día consecutivo, todo lo contrario. Incluso Kako me hizo la pregunta de rigor al llegar al refugio: -Pero bueno chilín, no tienes casa?-. Parece que no...


Llegando a la cumbre con "La Pequeña" al fondo.















Subimos sin prisa, al ritmo justo para llegar a la cumbre a la hora de comer e incluso hacer un amago de siesta. Durante más de hora y media estuvimos los cinco; mis padres, mi hermana Diana, Ana y yo, disfrutando de las vistas que hay desde aquí de todo el macizo y del sol, un bien escaso esta primavera.


Peña Ubiña, Castillines, Siete, Fontanes...










Es difícil subir a la Peña Cerreos y no sentir un gran deseo de subir a Ubiña. Ana no iba a ser menos y quedó claro que la próxima sería ella.

Dos días más tarde me fui a Los Alpes a finalizar la formación de guía, y a la vuelta, sin dejarlo pasar, nos fuimos un sábado a dormir al Meicín para intentar   subir a la mayor de las dos hermanas que dan nombre al macizo.

Llegamos al refugio entre la niebla, donde nos esperaban Kako, Luis y Belén. Antes de dejar siquiera la mochila en las taquillas, ya estaban la mesa puesta con ensalada y chuletinas de cordero recién salidas del horno. Para acompañar, saqué de la mochila una botella de vino y queso de Gamoneu. No se podía pedir más.
Durante la cena hablamos de todo, sobre todo de montaña, y con Luis, su trayectoria y su sencillez, siempre es un placer. Desde siempre fue amigo de mi padre y en ocasiones compartían su pasión por la montaña y Los Picos. Recordamos cuando juntos hicieron La Coviella, en el primer Castillín, y con unas Galibier!! De aquella todavía era raro ver pies de gato y más aún en vías de montaña.
Luis y Belén se van a quedar en el refugio durante el mes de Junio, mientras Kako está en Madrid con el curso de Técnico Deportivo de Escalada en Roca. La formación no acaba nunca!

Tras la cena, unos colacaos para templar el cuerpo y a la cama.

Al día siguiente Luis y Belén se van a la Norte Clásica. Una hora más tarde, Ana y yo salimos hacia la Arista Este. La idea inicial era la de subir por la normal, desde Terreros por La Fana hasta la cumbre. Pero las cosas como son, es una subida mucho más monótona y aburrida. La Arista Este es una ascensión asequible, una trepada guapísima, en la que las vistas continuas y el disfrute están garantizados.

Salimos poco a poco por al Valle de Covarrubias, girando después hacia el Cueto Las Cabras. El sol ya da en estás laderas de nieve y haciendo un poco de huella se sube con comodidad.


Subiendo hacia el Cueto Las Cabras
















Castillines, Siete y Los Portillines.


















 En una hora y media estamos en el hombro donde arranca la arista. Está muy limpia de nieve y no parece que vayamos a necesitar los crampones hasta casí la cumbre. Hacemos una parada para comer y beber,  ponernos el arnés y sacar la cuerda.
Para ser Ubiña, que se caracteriza por su caliza de dudosa calidad, esta arista en concreto tiene buena roca que nos deja trepar con confianza.


Llambrias de buena roca. Disfrute absoluto.
En plena arista con Siegalava al fondo.


 La ascensión es muy variada, con algún tramo corto de caminar, zonas de llambrias, resaltes, bloques... En este terreno, la diversión hace que te olvides del cansancio.
Ana, que apenas ha salido al monte cinco o seis veces, escala con una soltura que llama la atención. Y sobre todo, disfruta muchísimo, que al final es lo que cuenta.


Sorteando bloques. Mar de nubes y La Mesa de fondo.















La primera vez que subí por aquí fue trabajando, hace ya dos invierno, un día de muchísimo viento, nieve y frío. En esa condiciones, la vía cambia considerablemente.


Zona intermedia de llambrias.
Condiciones bastante distintas.

En poco más de una hora estamos llegando a la cumbre. Esta zona, ya con nieve, tiene un ambiente increíble. Sin duda es una de las vía a Ubiña más estéticas.

Terreno nevado cerca de la cumbre.
















La nieve está blanda y no serán necesarios los crampones. 

Llegamos a la cumbre donde estaremos un buen rato, disfrutando de un día como ha habido pocos este año. Llega gente a la cumbre desde casi todas las vertientes, y es que un domingo como este no es de extrañar.

Tras un rato largo, nos vamos para abajo, hacia Terreros. La canal está bastante cómoda para bajar y la nieve estable.

Cara de no estar pasándolo mal precisamente.
















Casi sin darnos cuenta llegamos al refugio, donde están Kako, Luis y Belén esperándonos esta vez con la comida. Así da gusto!

Entro por la puerta y Kako no me deja ni saludar, haciéndome una proposición indecente y a la vez totalmente tentadora: -¡Tron, vamos mañana a Peña Santa!-. -¡Te recojo esta noche a las 00:00!-. Ana pone cara de "tu verás", y como es difícil liarme en algo así pues...

Comemos, un poco de sol en la terraza del refugio y para abajo. 
Llegamos a casa, deshago una mochila y hago la otra. Ana, hecha polvo, me mira como si no entendiese nada. Normal.

Cenando con mis padres, les digo que me voy a las 12 de esa misma noche. Ana le pregunta a mi padre: -¿A que no sabes donde?-. Y sin titubear dice: -¡A Peña Santa!-. Ahora lo entiende un poco más.

Así pues, a las 00:15 salimos de Gijón. El lunes aún dan buen tiempo y por la noche se vuelve a estropear, así que era la forma de aprovechar. De camino a Los Lagos vamos hablando de la semana que pasamos Fer y yo en Los Alpes (nos acordaremos mucho de él durante todo el día) y casi sin enterarnos llegamos a Pandecarmen. 

Mochila ligera, playeros hasta donde empiece la nieve y salimos a eso de las 02:15. De camino a Vegarredonda, entre bostezos, seguimos de palique. 

En la fuente del refugio viejo nos ponemos las botas y continuamos hacia La Fragua. La Llampa Cimera tiene nieve costra, por lo que se acabó el ir de chachara. La subida entonces se vuelve desesperante. Casí dos horas nos lleva llegar al collado. Como siga así yo desisto y me bajo al refugio a dormir!

Para nuestra suerte en Las Barrastrosas la cosa cambia y ya no nos hundimos. Avanzamos rápido y llegamos al Jou Santu. Empieza a notarse tímidamente el amanecer y poco a poco la luz se va poniendo increible.

Torres de En Medio, La Horcada y Peña Santa de Enol.















Peña Santa, La Reina.















En el Jou Santu desayunamos un bocata y nos colocamos ya todos los trastos. Bordeamos el lomo de roca que separa el Jou Santu del nevero de entrada a la norte. Caminamos con calma. Tenemos todo el día y el cuerpo empieza a notar que lleva casi 24 horas en pie.

Así merece la pena trasnochar.















La pala de entrada me parece eterna. La gran cantidad de nieve que hay hace que el resalte de entrada de El Ojal apenas se note. Estamos a mediados de Mayo y las condiciones son perfectas. Nieve muy dura y parece que algo de hielo por arriba.
Rimaya.
Llegando a los primeros resaltes.




No nos lo podemos creer. La Norte Directa parece que está aún para hacer. Ni nos lo pensamos. Entraremos por ella y a la altura donde El Ojal de desvía a la derecha decidiremos.
Hasta ese punto escalamos sin cuerda. Las condiciones son perfectas y la progresión muy segura. Como bien dice un amigo: "a cuatro patas todo es más fácil".

La Norte Directa parece bien formada!















En el nevero central, donde El Ojal se va hacia la derecha, montamos reunión. Kako nunca ha escalado la Norte Directa y el largo es suyo. Aunque algo fino y en ocasiones despegado de la pared, el hielo es bueno y se protege bien en roca.

A disfrutar!
Hielo escaso, pero suficiente.
Kako acaba el largo y monta reunión a la derecha, en un puente de roca y un clavo que ya empiezan a pedir un cambio. 
El siguiente largo no está formado, seco por completo. 
Justo encima de la reunión hay un moco de hielo que cuelga y sale a una sucesión de champas heladas con muy buena pinta. Sin dudarlo me pongo a ello. Tras 4 metros de mixto peleón pincho en el hielo y salgo a las goulottes preciosas, que me llevan al nevero bajo la cumbre. Monto reunión con los piolets. Los dos tornillos que trajimos resultaron pocos...


Variante intermedia.
Nieve helada. A escalar con cuidado!

No sabemos si este largo será nuevo. Es fácil que por los mismos motivos que nosotros se haya escalado antes. Lo importante es que ha salido un largo precioso. 
Kako no se para mucho, ya que la reunión no invita a ello. Encara este nevero hacia el casco de la cumbre y en un momento está ya en la arista, al sol.

Última largo.






John Wayne en Peña Santa.

Llegamos a la cumbre y disfrutamos de una hora al sol, con una brisa fría que nos obliga a abrigarnos. Estamos encantados. Ni nos acordamos que no hemos dormido y estamos de acuerdo que necesitamos estas locuras para sentirnos vivos. Ahora mismo no hay un lugar mejor donde estar. 
Miro hacia Peña Ubiña, donde hace unas horas estaba con Ana precisamente mirando a la cumbre donde estoy ahora, mi favorita, Peña Santa. La montaña que, hoy más que nunca, me vuelve a provocar insomnio.

Cumbre.

Comemos, bebemos y mandamos algún mensaje para avisar que aún no nos hemos dormido. Fer nos escribe también. Ojalá estuviera aquí. 
Llega el ritual de bajarse de Peña Santa, aunque hoy estará la cosa más fácil ya que los rápeles están bien despejados y la nieve muy estable.

Arista cimera.

Tras unos destrepes llegamos al rápel de la Canal Ancha. Cambio el cintajo que une los clavos ya que es el mismo que estaba la primera vez que baje por aquí, hace ya unos cuantos años. Cordino nuevo y para abajo.

Rápel de la Canal Ancha.
La nieve aquí abajo sigue muy dura. Destrepamos un poco más y ya caminando volvemos hacia el Jou Santu. En cuanto salimos al sol, nos hundimos hasta la rodilla y más allá. Se prevé una vuelta larga. No nos importa, estamos encantados de haber tenido esta oportunidad y de haber sabido aprovecharla.

Tras abrir huella hasta La Fragua y enterrarnos bajando a Vegarredonda llegamos al refugio. Marta nos hace un pincho que nos sabe a gloria y seguimos para abajo. 

No se cuantas horas llevamos despiertos, más de 35, ni cuantas llevo por el monte. Estoy muerto de sueño, cansado, pero con una sensación interior difícil de explicar y con el alma plena.