"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieve y rocas se extiende ante él hasta perderse de vista, en medio del silencio y el misterio infinito."
Gaston Rébuffat

11 de agosto de 2013

PASIONES, OFICIOS Y MONTAÑAS

En muchas ocasiones no nos damos cuenta a la velocidad que cambia la vida. Inmersos cada uno en nuestros propios problemas, muchas cosas suceden sin que nos percatemos.
Vivimos un periodo de crisis, en la que el consumismo ha dejado paso al "con su mismo...", apurando todas nuestras cosas hasta el límite, arreglando y reparando por enésima vez productos que ya no cambiamos tan a la ligera.

Esto hace que oficios de toda la vida renazcan, y los que no habían desaparecido del todo, subsistan a base de mucho trabajo, pasión y dedicación. Los zapateros resuelan calzado sin parar y se colocan cremalleras nuevas en bolsos y mochilas. El tapicero ya no recuerda cuantas veces ha arreglado aquella butaca de orejas de mi abuela.
Se arreglan muebles viejos que aún tienen muchas cosas que guardar.

Hoy en día, quien tiene un oficio tiene un tesoro. 


Artesano trabajando la madera.



















Carpinteros, electricistas, fontaneros, artesanos de muchos tipos, pastores e incluso guías de montaña, tenemos la suerte de haber aprendido un oficio que nos permite, pese a las difíciles circunstancias, seguir viviendo dignamente, desarrollando un trabajo que en muchos casos viene de una pasión y un amor enorme por lo que hacemos.


Guiando en Los Picos de Europa.













Todos estos oficios se caracterizan por una cosa: en muchos casos han ido pasando de padres a hijos durante generaciones y generaciones, heredando conocimientos y saberes que se van perfeccionando y puliendo para que no se pierdan y perduren en el tiempo.
Pero los tiempos cambian y no podemos dejar de lado el progreso. Éste no siempre hace honor a su significado y en ocasiones parece que vamos hacia atrás, como los cangrejos.

Hoy en día casi todo está regulado y tiene que moverse bajo unas normas y reglas que nos impone nuestra propia sociedad. Normas y reglas que han de ser iguales para todos y a las que todos nos tenemos que ir adaptando y ajustando, nos gusten más o nos gusten menos.
Muchos de estos oficios tienen desde hace ya unos cuantos años una formación reglada que da una titulación, la cual concede una serie de capacitaciones profesionales. Al igual que cualquier carrera universitaria hace con sus diplomados o licenciados.

En nuestro caso, desde hace ya bastante tiempo, se ha ido impartiendo una formación oficial que trata de dar a todos los que la han llevado a cabo y a los que estamos aún inmersos en ella, una serie de conocimientos, experiencias y competencias para que realicemos nuestro trabajo con el mayor rigor y profesionalidad posible.
Será mejor o será peor, pero es muchísimo más que no tener nada y seguir viviendo y trabajando en la anarquía. 
Esta formación es dura y lleva a algunos a vivir y trabajar en la sombra de la ilegalidad, el engaño a los clientes y la competencia desleal. Todo esto se conoce como Intrusismo Laboral.

Este año he tenido el privilegio de trabajar en la formación como profesor del C.E.F.E.M. formando a futuros Técnicos Deportivos II de Escalada en Roca.


Alumno durante una clase práctica en Los Galayos.















Un gran amigo y compañero de trabajo y yo, nos encontramos en la recta final de nuestra formación, quedándonos nada más, y nada menos, que los exámenes finales de T.D.III de Alta Montaña, para obtener así la titulación de Guías de Alta Montaña con la credencial internacional U.I.A.G.M.

Tener mi propia formación tan reciente me da una perspectiva curiosa de la situación, entendiendo bien las preocupaciones, inquietudes y dudas de los alumnos. Entiendo bien lo que se juegan porque se perfectamente cuanto están sacrificando e invirtiendo, en tiempo, dinero, estar con la familia...
Hay que estar a tope todos los días o al menos todos los posibles. Madrugones, aproximaciones, escaladas, preparación de todas y cada una de las salidas. Al fin y al cabo es la dinámica de cada día trabajando, pero con el añadido de la observación y evaluación de todo lo que haces.
La presión y la exigencia en los cursos es alta, pero la recompensa es aún mayor.
  
Prácticas de escalada en pared y cuerda corta.
























Hace años que existe este oficio, tantos como hace que los primeros pastores y otros habitantes de las montañas comenzaron a acompañar y a guiar a aristócratas y demás clases adineradas de las ciudades en sus incursiones por Los Alpes y otros macizos.

Las nuevas generaciones de guías que están saliendo de sus respectivas formaciones, se encuentran cada vez más concienciados e involucrados en la profesión. Algunos de ellos poseen una gran trayectoria alpina y tiene sobre sus hombros infinidad de horas en el monte. Tengo el honor de conocer y compartir muchas de esas horas con alguno de ellos. Alpinistas con mayúsculas que mientras acaban sus formación, trabajan como guardas en refugios, porteando o como guías acompañantes, siempre dentro de sus competencias.

Guiando en El Picu a primeros de Junio.















No nos engañemos; todos hemos hecho cosas fuera de nuestro terreno: escaladas, travesías con esquís o algún curso de alpinismo. Lo hemos hecho durante la formación, encontrándonos dentro de este largo camino que parece no va a acabar nunca. No somos menos culpables pero si con una actitud muy diferente. Y es que aquí está la clave: La Actitud.

Siempre hemos asumido cosas lógicas como los ratios, las tarifas y nuestras propias limitaciones, respetando dentro de lo posible el trabajo de aquellos que nos han precedido y allanado el camino.

Hoy en día hay un problema añadido para aquellos que no tiene la formación requerida, ni la intención de tenerla... 
Los Seguros de Accidentes y de R.C. no los cubren si están fuera de sus competencias. Los Seguros tampoco cubrirán si no estamos dados de alta como autónomos. Cosas lógicas que son necesarias para que todos participemos en este juego con las mismas reglas.

Creo firmemente que somos responsables de no vender humo, de ser leales a nosotros mismo y sobre todo a nuestros clientes. Vender actividades para las que no tengamos competencias, por amplio que sea nuestro bagaje, es exponer a nuestros clientes a riesgos para los que no tenemos soluciones, es mentirles a cerca de su seguridad y exponernos a nosotros mismos a inhabilitaciones de por vida.

Todos aquellos que no cumplen estas reglas, nos atacan de una manera u otra a los que si lo hacemos y sus errores salpican y perjudican a todo el colectivo.  

Pero tampoco debemos de perder de vista nuestro papel como clientes. Debemos informarnos de qué estamos comprando, que condiciones nos dan, a que peligros nos exponemos y como gestionarán esos peligros. Ya sea en una sencilla caminata por el monte, una escalada o un curso formativo.

Gran día en la cumbre del Picu.















Curso de Alpinismo.















Como clientes tenemos el deber de informarnos sobre la titulación, competencias y coberturas de los seguros de nuestros guías. Somos responsables como usuarios de que el mercado no se convierta en una película de piratas y corsarios, donde el cliente es la víctima.

Fernando Calvo con un cliente en El Friero.


















Nuestros clientes ponen su vida en nuestras manos para que ellos solo se preocupen de disfrutar y vivir experiencias únicas. Ser rigurosos y profesionales es nuestra responsabilidad y parte de nuestro trabajo. Es nuestro deber.

Una vez cumplido todo esto, acabado nuestra formación, debemos seguir trabajando, reciclándonos y pasando todo el tiempo posible en el monte, que es donde un Guía de Montaña debe de estar. Escalando, esquiando o haciendo lo que sea que le haga mejor para su actividad profesional.

Día libre entre dos días de trabajo

Entrenamiento y disfrute invernal.





























Gracias a esta pasión que tenemos, disfrutamos formándonos, pateando, esquiando, escalando y preparándonos cada día para ser mejores guías y lo que es más importante, mejores personas, que al fin y al cabo, es lo que importa.

4 de junio de 2013

PRIMER PICU DE UNA TEMPORADA BLANCA

Comienza una temporada atípica en Los Picos, en la que no creo que usemos los playeros hasta bien entrado Agosto. Y es que de 1900 metros hacia arriba, la nieve es continua y el espesor mínimo de casi un metro.
Estamos a principios de Junio y la temperatura no augura una pronta retirada de la nieve. Por las noches hiela y en las zonas sombrías y las cumbres, corre una brisa que obliga a ponerse el Primaloft.
Va a ser un inicio de verano en el que las aproximaciones y sobretodo los descensos van a ser duros, con buenas sesiones de apertura de huella y pies mojados.

Con este panorama, el domingo pasado empecé la temporada en Urriello, junto con Nano, Chamoso y Javi.

Subimos el sábado por la tarde. Pasada La Terenosa y en Cuesta Sierra, cruzamos los primeros restos de nieve. La cosa promete. Después de las dos torcas que hay tras cruzar Vallejo, la nieve aparece con bastante asiduidad, haciéndose continua antes de las zetas. Está blanda y hay un buen surco de subir y bajar.

Ya en la Vega, la estampa es casi invernal o más bien del mes de abril. Hay tantos esquiadores como montañeros a pie, lo cual dice mucho.


Así está el refugio.

















Pese a hablar de vez en cuando, hace tiempo que no veía a Tomás y a Íñigo. Siempre es un placer ver a los amigos de nuevo. Este inicio de temporada también es muy duro para ellos. Tanta nieve no favorece el negocio ni facilita el trabajo. Pablo en Jermoso y Sergio en Cabrones están igual o peor. Para los refugios más altos, esto es un problema añadido.

Después de un rato de ponernos al día, empezamos a organizar el equipo. Mañana vamos con 8 clientes y hay dejarlo todo bien atado. Revisamos el material y ajustamos todos los arneses y crampones. Por la mañana la nieve estará bien dura.
Tras cenar unos garbanzos que ya quisieran los de Master Chef, café y charla con Tomás e Íñigo en la cocina y a la cama.

A las 08:15 salimos hacia la sur. Encordados y con crampones desde el refugio. Quién lo iba a decir! 

La Celada está completamente blanca y avanzamos con calma, cada cordada a su ritmo.


Nano, con Fran y Nacho.

















El día va a estar espectacular y si todo va bien, haremos la Sur Directa en una condiciones difíciles pero espectaculares.


Bajo la Cara Este. Increíble mar de nubes.
















El zócalo de acceso a la sur está repleto de nieve y el primer largo casi ni existe. Javi, que ha llegado el primero, ya ha hecho una repisa para estar a pie de vía. Tras excavar un poco más, encuentro el parabolt del primer largo de la Pies Frios. Increíble!


Aspecto de la Cara Sur.

















Empezar en estas condiciones siempre es más engorroso, pero... esto es lo que hay.
En un largo vamos hasta la terraza central. Cuando Javi está llegando empieza a caer una especie de granizado por la pared, lo que deja claro que hay nieve en las repisas.
Nano se ha ido por la Victor y así no haremos tanta cola en la Sur Directa. 
Salgo el último, pero aún así vamos coincidiendo en las reuniones.


Jorge y Cholo llegando a la terraza central.

















Viendo la nieve que hay en las repisas, puede que al bajar hagamos descenso de barrancos. Multiactividad!

Chamoso va hasta la tercera reunión. Para no hacer muchas aglomeraciones y ya que Cholo y Jorge van como tiros, empalmo tercer y cuarto largo. Así no habrá mucha diferencia de tiempo en la cumbre y estaremos los doce juntos, que es de lo que se trata.


Reunión, nunca mejor dicho.

















Largo de 60 metros y llego al anfiteatro. Aparece la nieve y ahora de verdad. 
Días como hoy son de los que curten, teniendo que escalar todos con mochila, botas, crampones y demás. Lo que son repisas buenas en condiciones normales, no lo son tanto ahora. Todo es más incómodo.


Nano y Chamoso en el Anfiteatro.

















La trepada que hay en verano hasta la cumbre está mucho más delicada. Tras la última reunión, nos ponemos las botas y vamos ya en corto, con cuidado, a ratos por roca y otros por nieve. El ambiente es inmejorable.

Llegada a la arista.

















El principio de la arista está limpio y la llegada a la cumbre con bastante nieve aún hace que no nos relajemos ni un segundo.
Una vez en la cumbre, como cabía esperar, las vistas son increíbles.
Todos comentamos lo espectaculares que están Los Picos.


Panorámica de Los Urrieles.

Tras un rato al sol, aunque abrigados ya que la brisa corta, nos vamos para abajo. Seguro que el descenso hoy no es tan rápido.
Dicho y hecho. Rapelamos todo el anfiteatro, desde debajo de la arista, sobre un puente de roca que Javi equipó hace unos días. Dos rápeles hasta la última reunión y en otros tres hasta el suelo. Tres rápeles más de los que hacemos en verano!

Javi rapelando en Anfiteatro
Llegando a la terraza central.
             

Aunque las cuerdas se mojan por el agua que corre por los canalizos, nos libramos de la ducha que cae justo a nuestra izquierda.

Una vez todos en el suelo, nos vamos para el refugio, conscientes de que nos hundiremos y nos calaremos los pies, pero contentos por un gran día y un trabajo bien hecho.

Así son Los Picos y las condiciones aquí, caprichosas. Años muy secos y otros como este. Paisanos y pastores de estos valles afirman que hace más de 80 años que no se veía un mes de junio como este. 

Este principio de verano será más duro de lo normal y piolet y crampones nos acompañarán muchos días, aunque sin ninguna duda, Los Picos están más bonitos que nunca. 
Que no os desanime la nieve. Madrugando se pueden hacer muchas cosas y con una buena huella se vuelve con relativa comodidad. 

Os animo a disfrutar de Los Picos en estas condiciones tan excepcionales y con un ambiente alpino difícil de encontrar a estas alturas del año.


                   






















31 de mayo de 2013

DOBLETE DE "PEÑAS"


Hace ya unas semanas que hicimos una excursión familiar por la zona de Ubiña. Era algo que por diferentes motivos; trabajo, cursos, ganas de escalar más que de caminar... tenía algo olvidado. Ese fin de semana, después de varios días seguidos de trabajo en El Friero y dos nortes de Peña Ubiña, le tocó el turno a la Peña Cerreos. Aunque les costaba creerlo, no me importaba para nada volver  a pasar por el Meicín por tercer día consecutivo, todo lo contrario. Incluso Kako me hizo la pregunta de rigor al llegar al refugio: -Pero bueno chilín, no tienes casa?-. Parece que no...


Llegando a la cumbre con "La Pequeña" al fondo.















Subimos sin prisa, al ritmo justo para llegar a la cumbre a la hora de comer e incluso hacer un amago de siesta. Durante más de hora y media estuvimos los cinco; mis padres, mi hermana Diana, Ana y yo, disfrutando de las vistas que hay desde aquí de todo el macizo y del sol, un bien escaso esta primavera.


Peña Ubiña, Castillines, Siete, Fontanes...










Es difícil subir a la Peña Cerreos y no sentir un gran deseo de subir a Ubiña. Ana no iba a ser menos y quedó claro que la próxima sería ella.

Dos días más tarde me fui a Los Alpes a finalizar la formación de guía, y a la vuelta, sin dejarlo pasar, nos fuimos un sábado a dormir al Meicín para intentar   subir a la mayor de las dos hermanas que dan nombre al macizo.

Llegamos al refugio entre la niebla, donde nos esperaban Kako, Luis y Belén. Antes de dejar siquiera la mochila en las taquillas, ya estaban la mesa puesta con ensalada y chuletinas de cordero recién salidas del horno. Para acompañar, saqué de la mochila una botella de vino y queso de Gamoneu. No se podía pedir más.
Durante la cena hablamos de todo, sobre todo de montaña, y con Luis, su trayectoria y su sencillez, siempre es un placer. Desde siempre fue amigo de mi padre y en ocasiones compartían su pasión por la montaña y Los Picos. Recordamos cuando juntos hicieron La Coviella, en el primer Castillín, y con unas Galibier!! De aquella todavía era raro ver pies de gato y más aún en vías de montaña.
Luis y Belén se van a quedar en el refugio durante el mes de Junio, mientras Kako está en Madrid con el curso de Técnico Deportivo de Escalada en Roca. La formación no acaba nunca!

Tras la cena, unos colacaos para templar el cuerpo y a la cama.

Al día siguiente Luis y Belén se van a la Norte Clásica. Una hora más tarde, Ana y yo salimos hacia la Arista Este. La idea inicial era la de subir por la normal, desde Terreros por La Fana hasta la cumbre. Pero las cosas como son, es una subida mucho más monótona y aburrida. La Arista Este es una ascensión asequible, una trepada guapísima, en la que las vistas continuas y el disfrute están garantizados.

Salimos poco a poco por al Valle de Covarrubias, girando después hacia el Cueto Las Cabras. El sol ya da en estás laderas de nieve y haciendo un poco de huella se sube con comodidad.


Subiendo hacia el Cueto Las Cabras
















Castillines, Siete y Los Portillines.


















 En una hora y media estamos en el hombro donde arranca la arista. Está muy limpia de nieve y no parece que vayamos a necesitar los crampones hasta casí la cumbre. Hacemos una parada para comer y beber,  ponernos el arnés y sacar la cuerda.
Para ser Ubiña, que se caracteriza por su caliza de dudosa calidad, esta arista en concreto tiene buena roca que nos deja trepar con confianza.


Llambrias de buena roca. Disfrute absoluto.
En plena arista con Siegalava al fondo.


 La ascensión es muy variada, con algún tramo corto de caminar, zonas de llambrias, resaltes, bloques... En este terreno, la diversión hace que te olvides del cansancio.
Ana, que apenas ha salido al monte cinco o seis veces, escala con una soltura que llama la atención. Y sobre todo, disfruta muchísimo, que al final es lo que cuenta.


Sorteando bloques. Mar de nubes y La Mesa de fondo.















La primera vez que subí por aquí fue trabajando, hace ya dos invierno, un día de muchísimo viento, nieve y frío. En esa condiciones, la vía cambia considerablemente.


Zona intermedia de llambrias.
Condiciones bastante distintas.

En poco más de una hora estamos llegando a la cumbre. Esta zona, ya con nieve, tiene un ambiente increíble. Sin duda es una de las vía a Ubiña más estéticas.

Terreno nevado cerca de la cumbre.
















La nieve está blanda y no serán necesarios los crampones. 

Llegamos a la cumbre donde estaremos un buen rato, disfrutando de un día como ha habido pocos este año. Llega gente a la cumbre desde casi todas las vertientes, y es que un domingo como este no es de extrañar.

Tras un rato largo, nos vamos para abajo, hacia Terreros. La canal está bastante cómoda para bajar y la nieve estable.

Cara de no estar pasándolo mal precisamente.
















Casi sin darnos cuenta llegamos al refugio, donde están Kako, Luis y Belén esperándonos esta vez con la comida. Así da gusto!

Entro por la puerta y Kako no me deja ni saludar, haciéndome una proposición indecente y a la vez totalmente tentadora: -¡Tron, vamos mañana a Peña Santa!-. -¡Te recojo esta noche a las 00:00!-. Ana pone cara de "tu verás", y como es difícil liarme en algo así pues...

Comemos, un poco de sol en la terraza del refugio y para abajo. 
Llegamos a casa, deshago una mochila y hago la otra. Ana, hecha polvo, me mira como si no entendiese nada. Normal.

Cenando con mis padres, les digo que me voy a las 12 de esa misma noche. Ana le pregunta a mi padre: -¿A que no sabes donde?-. Y sin titubear dice: -¡A Peña Santa!-. Ahora lo entiende un poco más.

Así pues, a las 00:15 salimos de Gijón. El lunes aún dan buen tiempo y por la noche se vuelve a estropear, así que era la forma de aprovechar. De camino a Los Lagos vamos hablando de la semana que pasamos Fer y yo en Los Alpes (nos acordaremos mucho de él durante todo el día) y casi sin enterarnos llegamos a Pandecarmen. 

Mochila ligera, playeros hasta donde empiece la nieve y salimos a eso de las 02:15. De camino a Vegarredonda, entre bostezos, seguimos de palique. 

En la fuente del refugio viejo nos ponemos las botas y continuamos hacia La Fragua. La Llampa Cimera tiene nieve costra, por lo que se acabó el ir de chachara. La subida entonces se vuelve desesperante. Casí dos horas nos lleva llegar al collado. Como siga así yo desisto y me bajo al refugio a dormir!

Para nuestra suerte en Las Barrastrosas la cosa cambia y ya no nos hundimos. Avanzamos rápido y llegamos al Jou Santu. Empieza a notarse tímidamente el amanecer y poco a poco la luz se va poniendo increible.

Torres de En Medio, La Horcada y Peña Santa de Enol.















Peña Santa, La Reina.















En el Jou Santu desayunamos un bocata y nos colocamos ya todos los trastos. Bordeamos el lomo de roca que separa el Jou Santu del nevero de entrada a la norte. Caminamos con calma. Tenemos todo el día y el cuerpo empieza a notar que lleva casi 24 horas en pie.

Así merece la pena trasnochar.















La pala de entrada me parece eterna. La gran cantidad de nieve que hay hace que el resalte de entrada de El Ojal apenas se note. Estamos a mediados de Mayo y las condiciones son perfectas. Nieve muy dura y parece que algo de hielo por arriba.
Rimaya.
Llegando a los primeros resaltes.




No nos lo podemos creer. La Norte Directa parece que está aún para hacer. Ni nos lo pensamos. Entraremos por ella y a la altura donde El Ojal de desvía a la derecha decidiremos.
Hasta ese punto escalamos sin cuerda. Las condiciones son perfectas y la progresión muy segura. Como bien dice un amigo: "a cuatro patas todo es más fácil".

La Norte Directa parece bien formada!















En el nevero central, donde El Ojal se va hacia la derecha, montamos reunión. Kako nunca ha escalado la Norte Directa y el largo es suyo. Aunque algo fino y en ocasiones despegado de la pared, el hielo es bueno y se protege bien en roca.

A disfrutar!
Hielo escaso, pero suficiente.
Kako acaba el largo y monta reunión a la derecha, en un puente de roca y un clavo que ya empiezan a pedir un cambio. 
El siguiente largo no está formado, seco por completo. 
Justo encima de la reunión hay un moco de hielo que cuelga y sale a una sucesión de champas heladas con muy buena pinta. Sin dudarlo me pongo a ello. Tras 4 metros de mixto peleón pincho en el hielo y salgo a las goulottes preciosas, que me llevan al nevero bajo la cumbre. Monto reunión con los piolets. Los dos tornillos que trajimos resultaron pocos...


Variante intermedia.
Nieve helada. A escalar con cuidado!

No sabemos si este largo será nuevo. Es fácil que por los mismos motivos que nosotros se haya escalado antes. Lo importante es que ha salido un largo precioso. 
Kako no se para mucho, ya que la reunión no invita a ello. Encara este nevero hacia el casco de la cumbre y en un momento está ya en la arista, al sol.

Última largo.






John Wayne en Peña Santa.

Llegamos a la cumbre y disfrutamos de una hora al sol, con una brisa fría que nos obliga a abrigarnos. Estamos encantados. Ni nos acordamos que no hemos dormido y estamos de acuerdo que necesitamos estas locuras para sentirnos vivos. Ahora mismo no hay un lugar mejor donde estar. 
Miro hacia Peña Ubiña, donde hace unas horas estaba con Ana precisamente mirando a la cumbre donde estoy ahora, mi favorita, Peña Santa. La montaña que, hoy más que nunca, me vuelve a provocar insomnio.

Cumbre.

Comemos, bebemos y mandamos algún mensaje para avisar que aún no nos hemos dormido. Fer nos escribe también. Ojalá estuviera aquí. 
Llega el ritual de bajarse de Peña Santa, aunque hoy estará la cosa más fácil ya que los rápeles están bien despejados y la nieve muy estable.

Arista cimera.

Tras unos destrepes llegamos al rápel de la Canal Ancha. Cambio el cintajo que une los clavos ya que es el mismo que estaba la primera vez que baje por aquí, hace ya unos cuantos años. Cordino nuevo y para abajo.

Rápel de la Canal Ancha.
La nieve aquí abajo sigue muy dura. Destrepamos un poco más y ya caminando volvemos hacia el Jou Santu. En cuanto salimos al sol, nos hundimos hasta la rodilla y más allá. Se prevé una vuelta larga. No nos importa, estamos encantados de haber tenido esta oportunidad y de haber sabido aprovecharla.

Tras abrir huella hasta La Fragua y enterrarnos bajando a Vegarredonda llegamos al refugio. Marta nos hace un pincho que nos sabe a gloria y seguimos para abajo. 

No se cuantas horas llevamos despiertos, más de 35, ni cuantas llevo por el monte. Estoy muerto de sueño, cansado, pero con una sensación interior difícil de explicar y con el alma plena.