"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieve y rocas se extiende ante él hasta perderse de vista, en medio del silencio y el misterio infinito."
Gaston Rébuffat

6 de marzo de 2014

NORTE DIRECTA A LA PEÑA DEL MEDIODÍA: El Mampodre recupera la Chispa

Es curioso como los objetivos de un día pueden cambiar una y varias veces en cuestión de minutos. Lo que hace unas horas era un plan perfecto, detallado y muy deseado, pasa rápidamente a un segundo plano, convirtiéndose casi en trivial ante lo que nos deparaba esta vez la montaña.

Hasta hace unos día estaba siendo un invierno extraño, con continuas borrascas que apenas dejaban espacio para salir al monte con garantías de que no te cogiera la siguiente. Armarse de paciencia y de planes B y C era la mejor estrategia para no enloquecer y acabar gancheando la fachada de casa con los piolets. Llevo un mes subido a los esquís y siento una necesidad imperiosa de agarrar una empuñadura que no sea la de los bastones...

El pasado domingo, aprovechando el anticiclón reinante y las buenas condiciones de la nieve, algunos de los miembros del IT (Inserso Team)*, se ponen en marcha y dan el pistoletazo de salida a una semana de escalada frenética en El Mampodre. La Dama Blanca y La Norte Directa son cortejadas y conquistadas por varias cordadas. El IT junto con algún infiltrado de menor edad se hacen con la segunda y tercera repetición de la Norte Directa y Diego e Iñaki repiten La Dama Blanca.
Se trata de vías a las que les cuesta mucho estar en condiciones. El hielo en sus resaltes es, durante muchos inviernos, una ilusión, y lo frío del lugar hace que la nieve apenas se trasforme.

* El IT en el apelativo cariñoso que recibe un grupo de escaladores, alguno de los cuales podría ser mi padre, que han dado continuidad a una generación de alpinistas con una motivación, dedicación y amor por la montaña que nunca dejaré de admirar. Mon, Gelo, Villa, Julio... Para mi sois un referente y lo que es más importante, buenos colegas.

El domingo nos fue imposible unirnos a ellos por motivos laborales, pero sabíamos que nos resarciríamos en apenas dos días.
La duda era cual de las dos hacer, ya que ambas estaban en condiciones y solo habíamos hecho un intento a La Dama junto con Diego el pasado Diciembre, bajándonos de la quinta reunión.
Después de hablar con Gelo de "La Directa" y con Diego de "La Dama", la idea toma forma y Fer entra al trapo sin pestañear: Intentaremos hacer las dos.

Quedamos a las 03:00 en Llovio. Un buen madrugón para asegurarnos horas de luz.
Mientras compro algo de comer la tarde anterior, Mon me llama por teléfono. Sin saberlo, esta llamada cambiará nuestros planes y nos hará participes de una preciosa historia. Me cuenta que durante la aproximación a la Norte Directa el pasado domingo, les siguió una perrina de Maraña. Llegó con ellos cerca del pie de vía y, dos días después, aún no había vuelto al pueblo. 
Javi, un vecino de Maraña, llamó a Mon para avisarle. Le dice que debe de estar enriscada en el zócalo de entrada a la cara norte, ya que ese mismo día, Salvi junto con otro compañero, repitieron La Dama Blanca y habían escuchado ladridos, pero sin ver por ningún sitio a la perra.

Buscaremos a Chispa, pues así se llama la perrina, por el zócalo de entrada a ambas vías.

A los diez minutos, Mon me vuelve a llamar y me dice que irá el también a echar un vistazo, así que posiblemente nos veamos.


No son las 04.00 de la mañana y cruzamos en coche Los Beyos. Le cuento a Fer la historia de Chispa mientras desayunamos té y bizcocho. Veremos a ver que nos depara el día.

Llegamos a Maraña, aparcamos en la plaza y en el tiempo de ponerme las lentillas, otro coche aparca a nuestro lado... Es Mon!

Mientras nos acabamos de vestir de romanos nos cuenta con detalle su jornada del domingo pasado; la escalada, las condiciones y como no, nos habla de Chispa. Empezamos la aproximación mientras seguimos hablando de escaladas y montañas.
Según llegamos a la Laguna del Mampodre, empezamos a silvar y gritar para ver si nos responde. Pasan unos minutos y nuestros reclamos obtienen respuesta... Chispa nos da los buenos días!

Llegamos bajo la cara norte y nos preparamos para escalar. Hace rato que la perrina no dice ni "mu".
Aunque aún es de noche, Fer y yo nos vamos hacia pie de vía. Así iremos echando un ojo a ver si vemos a Chispa. Mon espera un rato a que haya luz. Nos envuelve una densa niebla que no facilita encontrar el inicio de La Directa.

Caracoleamos un poco hasta que intuimos una huella vieja. Seguimos llamando a Chispa y solo a ratos escuchamos algún tenue gemido, pero ni así damos con ella. A mi me suenan hacia arriba y por eso empezamos a escalar.
Sacamos la cuerda ya que no vemos bien que tenemos por delante... A ver si la vamos a liar antes de empezar!

Cincuenta metros más arriba monto reunión y Fer sube como un tiro. Sigo llamando a Chispa y la oigo lloriquear... Me cuesta entenderlo pero parece que está por encima de mi. 
Cómo es posible que un perro suba por aquí... No puede ser!

Fer llegando a la primera reunión

Empieza a amanecer. Por encima de nosotros se abre una campa de nieve bastante grande. Nos desatamos y seguimos hacia arriba. Dos cortos resaltes de no más de cuatro metros cortan la pala. 

Resalte antes de encontrarnos con Chispa

Tras superar el segundo de ellos, vemos  algo moverse al final de la pendiente... ES CHISPA! 
La perrina nos ve y baja corriendo hacia nosotros.
Avisamos a Mon que ya estaba buscando por todo el zócalo de entrada. Gritamos entre la alegría y la perplejidad. Chispa nos da lametazos y se nos hace un nudo en la garganta. 

Subimos con Chispa hasta una especie de repisa, echa por ella misma, para poder tumbarse. Allí pasó tres días con sus tres noches. Increíble!


Montando una reunión para bajar. Chispa en primer plano.
Primer contacto con Chispa





















Meditamos un rato sobre qué hacer con Chispa, y tras varias ideas más propias de bomberos (con todos mis respetos), que de guías, decidimos bajárnosla. Mon es nuestra meta ahora.
Mientras monto una reunión para empezar a bajar, Chispa se come cuatro barritas de muesli y medio bocadillo de tortilla de chorizo. (Más tarde, se comerá una tableta entera de chocolate).

Hacemos un arnés de fortuna para la perra y comienzo a descolgar a Fer. Hay que ir tirando de ella ya que tiene autentico pavor a bajar.



Mimos y arrumacos.


Fer descendiendo con Chispa en el primer rapel.



















Tras dos descuelgues/rápeles, llegamos a la primera reunión que monté por la mañana. Paco y Guillermo, junto con Damian que aún está a pie de vía, esperan pacientemente por si nos pueden echar una mano. Usaremos su reunión para hacer el último descuelgue y darles la menor lata posible. 
Descuelgo a Fer y a Chispa hasta el suelo y juntos bajan hasta donde se encuentra Mon. 
Casi se le saltan las lágrimas, al igual que a nosotros cuando nos la encontramos 150 metros más arriba. 

Ha costado un poco, pero la perrina está a salvo tras pasar muchas horas sola en esta fría cara norte.

Fer me da una voz y vuelve a subir volando. Llega a la reunión y repetimos la jugada; recogemos la cuerda y el cordino auxiliar, echamos un trago y nos despedimos de Paco y Guillermo. Ellos se van a La Dama y a nosotros no nos queda más remedio que subir por La Directa para recuperar el material que dejamos en los rápeles. 

Tras remontar de nuevo hasta el "Vivac Chispa", seguimos para arriba, superando un nuevo resalte, fácil pero algo más largo.


Resalte 


Resalte. Debajo se aprecia nuestra huella y el "Vivac Chispa"



















Una nueva campa nos deja bajo el largo difícil de la vía. Montamos reunión y sacamos la cuerda.

En este punto, hace apenas unos días, Mon testó la resistencia de una columna de hielo. Parece más fácil de lo que en realidad es, algo que ya me había dicho Gelo. No mentía en absoluto.

El largo está tieso y en condiciones bastante precarias; poco hielo medio podre, algún tapín cantábrico y roca del Mampodre... Un lujo!

Con cuidado y tiento para no caerme, y bajo los ánimos que Mon me envía desde el suelo, salgo de la sección dura, no sin haber apretado los piolets, y por qué no decirlo, el esfínter.


Muro central
¡Hielo Cantábrico!




















Subo unos metros más por nieve y monto una buena reunión. En pocos minutos llega Fer y se reafirma en lo que Mon nos dijo: "No es muy difícil, pero tal y como está, no se lo recomendaría a un amigo".

En este punto, la cosa vuelve a tumbar y volvemos a recoger la cuerda. En un terreno como éste y con la poca opción de meter seguros decentes, preferimos ir desatados.


Sección superior


Buena nieve para progresar



















En esta zona más fácil y con buena nieve para escalar, nos lo tomamos con más calma. Nuestra idea de hacer las dos vías, La Directa y La Dama Blanca, en el día, pierde forma. En estos casos no hay que ser avaricioso. Hemos bajado a Chispa de la pared y estamos escalando una vía que pocas veces se forma bien... Quizá sea suficiente.


Último resalte

Superamos un último resalte y ya por campas que van perdiendo inclinación, salimos a la arista.
El ambiente de esta pared es indiscutible. Muy alpina, de esas que aunque sea fácil, te obliga a esmerarte y no perder la atención.


El sol juega con la nieve en la arista.

Las vistas hacia la Cordillera y Los Picos son inmejorables. El Espigüete, El Pantano del Porma, Ubiña... Se ve absolutamente todo. 
La arista esta encostrada de nieve, cencellada por el viento de los últimos días. Preciosa.

Fer en la arista. Al fondo Ten y Pileñes, un buen par de peñes...

Se trata de una arista sencilla pero muy aérea, que serpentea hasta la cumbre. Disfrutamos como enanos. Podría estar recorriendo este terreno durante días, sin cansarme, en un continuo sube y baja. 
Qué pena que no sea más larga!


Trepadas finales. El Valcerrao al fondo


Roca cencellada. Qué ambiente!





















Unos resaltes más y llegamos a la cumbre. Se trata de una cima grande, con unas panorámicas perfectas de toda la Cordillera Cantábrica. 

Nos sentamos sin prisa. Las dos vías quedan descartadas. Hemos perdido algo más de tres horas con toda la parafernalia de Chispa, algo que, sin duda, se hizo prioritario. El encadenamiento de las dos vías, algo muy asequible estando en condiciones, ha pasado a un segundo plano, aunque poco nos importa eso ahora.
Si hay algo que me guste de la montaña es estar en ella. Da igual que sea escalando o esquíando, trabajando o no... sencillamente estar. 


The Blue Brothers
Tras comer lo poco que no le dimos a Chispa y echar unas fotos, empezamos a bajar. En apenas 40 minutos llegamos de nuevo al pie de la cara norte, donde dejamos los bastones por la mañana, y en más o menos ese tiempo, llegamos al pueblo.


El sol se cuela entre los árboles. Nos despedimos por hoy...

Me alegra ver que Mon sigue aquí. Espera en las primeras casas y al llegar nos damos un abrazo. Ha sido un día especial para todos. 
Nos presenta a Javi, el artífice de toda esta historia. Él mismo llamó a Mon para decirle que la perrina que les había seguido tres días atrás, aún no había vuelto. Ahí empezó todo y así ha acabado, con Chispa descansando en casa, tras vivaquear tres noches en la cuarta reunión de la Norte Directa de la Peña del Medio Día. Sin duda, la habitante de Maraña que más alto ha llegado en esta pared. 

Mientras nos tomamos unas cervezas en el bar Iosu, comentamos el día. Mon está feliz y a mi eso ya me vale. 
Aparece Julian, el dueño de Chispa, para agradecernos el gesto y regalarnos embutido casero. Si va a ser a sí siempre, que me deje un animal en cada vía del macizo.


Con Mon en Maraña. Parte del "CEISPA canino"

Nos despedimos de todos y salimos para casa. A los pocos metros le pido a Fer que pare para sacar la última foto. Mientras miro antes de encuadrar, pienso en voz alta: Teníamos que haber hecho las dos! 

Cómo somos! Siempre inconformistas, siempre con ganas de más. 
Se que cuanto más escale, más ganas tendré de escalar, de estar en la montaña, aunque hoy, algo me dice que hemos acertado.
Nos vamos con una espinita clavada, pero satisfechos, como dice la canción de Heroes del Silencio, con La Chispa Adecuada.

22 de enero de 2014

DOBLETE NOCTURNO Y RESACA EN UBIÑA


De todos es sabido que, cuanto más sale uno al monte, más ganas tiene de volver. Da igual que sea a escalar, caminar o esquiar; no importa que se tenga éxito o que no, que el tiempo haya sido excelente u horrible. No importa incluso que la paliza en las piernas te convierta, al bajar dos simples peldaños, en Chiquito de La Calzada... Siempre queremos volver! 

La última visita a Peña Santa nos dejó unas ansias enormes de alpinismo, de nieve y hielo, de piolets. 
Nuestra temporada invernal es corta, demasiado corta. Las condiciones para escalar en hielo duran muy pocos días, y eso en los años buenos. De ahí esa inquietud, ese ansia de hacer y escalar todo lo posible.
Pero hay algo que está claro: las condiciones y el tiempo mandan. Una cosa es estar motivado, darse madrugones y palizas, y otra muy diferente es hacer el primo.

El ojo estaba puesto en Ubiña y la mochila iba a tener un poco de todo: cuerda, piolets, esquís... Un completo!
El parte meteorológico y el sentido común se impusieron y como uno siempre tiene que tener un plan B, C e incluso D, aparcamos esa idea y nos fuimos a La Hermida, cuyo micro clima mediterráneo quizá nos dejase hacer algo.

"Salida Nocturna" es una vía abierta por Jerónimo López, Miguel A. Adrados y Robin Walker en 1983, en el Cueto Agero. A mis oídos no habían llegado más que comentarios negativos: que no merecía la pena, que mucha vegetación, que si un plomo protegiendo un paso en el largo más difícil... 

Para creerlo hay que verlo.

Trazado de "Salida Nocturna"
Así que para allá nos fuimos Fer, Nano y un servidor, siempre dispuestos a salir de casa y hacer lo que sea!
Sin ser lo que todos conocemos como "un rutón", la vía dista mucho de ser la ponzoña de la que habíamos oído hablar.
Los dos primeros largos, en mi humilde opinión y la de mis colegas, son muy buenos, con una roca perfecta y buenas fisuras para protegerse a placer.

Diedro fisurado del L1

Placa final del L2

El tercer y cuarto largo desmerecen un poco ya que un par de árboles y unos bloques sueltos incomodan algún paso, pero la roca y el ambiente siguen siendo muy buenos. Hay que saber escalarlo todo!


Diedro/chimenea del L4
Diedro del L3





















El quinto es un trámite en travesía que nos deja bajo el sexto largo, el más difícil de la vía. 
Se trata de un pequeño muro tras el que hay que superar un techito en babaresa. Buena roca y protecciones. Un largo muy bonito que hace de guinda del pastel.


Superado el techito del L6
L6. Ambientazo





















Tras un último largo fácil salimos a la cresta cimera de este lado del Agero. Grandes encinas, paredes de roca magnífica y el frío de esta tarde de enero se mezclan para completar una jornada perfecta entre amigos. 

Como se dice popularmente, las opiniones son como los culos: todos tenemos una. La nuestra es que esta vía merece la pena, porque hemos disfrutado, aprendido y curtido, tres de las cosas más importantes que se pueden obtener de un día en la montaña.

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Al día siguiente, tras seis horas de clase con los chavales en Fuentes de Invierno, hicimos la primera Salida Nocturna de Esquí de Montaña. 
Había luna llena, pero la previsión no auguraba muchos claros para disfrutarla. Aún así, la nieve caída durante el día hizo que la estación y sus alrededores estuvieran perfectos.

Punto de encuentro. La tarde/noche nos dará un respiro

Unos cuarenta esquiadores disfrutamos de un paseo nocturno, con buena visibilidad, nieve polvo y un descenso por el bosque increíble. Cuarenta frontales correteaban por la loma bajo Peña Blanca y los cristales de nieve que levantaba cada esquiador brillaban bajo la luz de las linternas. Sencillamente mágico. 

Las luces de los frontales, La Raya y Salencias

Un pinchoteo en la cafetería puso el broche final a esta nueva Salida Nocturna, algo que sin duda repetiremos. 
Me estoy haciendo adicto a la noche. Antes de volver a casa, seguro que tomaré la penúltima!

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Después de un buen doblete, el cuerpo nos pide beber mucho y vegetar todo lo posible. La noche nos deja la boca estropajosa y el cuerpo con la energía justa para hacer cortos viajes desde el sofa a la nevera, y vuelta.

Pero estos últimos trasnoches, sin bares, sin cervezas ni decibelios, son de otro tipo: siempre dejan ganas de más. Y quien soy yo para negármelo!
Ya que estaba pendiente y aunque el tiempo era bastante malo, el pasado martes nos la jugamos y nos fuimos a Ubiña. 
Hace unos días que Gelo, Mon y Andoni habían estado por allí, escalando el Corredor del Espolón. Gelo, Mon, Villa y cía forman un grupo de Alpinistas (con mayúsculas sí) que son, sin duda, lo mejor de su generación. Siguen al pie del cañón, escalando a un nivel envidiable y con una motivación y un amor por la montaña difícil de igualar. Un referente del alpinismo cantábrico y, lo más importante, como decimos aquí, muy buenos paisanos!

Ha nevado mucho desde que ellos escalaron la vía. Unos días atrás encontraron la aproximación limpia, la nieve dura y los resaltes con hielo. La cosa pintaba bastante diferente para nosotros...

Siguiendo la pista que conduce a la cara Noroeste de Ubiña

Salimos de Torrebarrio sobre las 08:30 de la mañana. Nieva y no se ve ni para cantar. Alentador.
Subimos foqueando, comentando lo bonito que está el monte, incluso en estas condiciones. Tenemos dudas de que haya sido buena idea traer los esquís, ya que nuestra intención es bajar por la Canal Sur y parece que hay muy poca nieve. Eso sí, la poca que hay es de una calidad brutal. Cae seca, en grandes copos. Únicamente unos giros en la pala de acceso a la la vía ya merecerían una visita.

Abriendo huella durante la aproximación.

Al pie del primer resalte nos quitamos los esquís. Ponemos arnés y pinchos nos colgamos los pocos cacharros que traemos. No hace mucho frío pero aún así unos sorbos de té caliente nos saben a gloria. 
Comienzo a abrir huella y nos hundimos hasta la cintura. La cosa promete.
Me cuesta un triunfo llegar hasta donde empieza la roca y el hielo y así pinchar o ganchear en algo que me sujete.


Trinchera hacia el primer resalte
Busca, busca..!!





















Tras este primer resalte sigue una campa de nieve que va tumbando poco a poco. Nos anima ver que cada vez la huella es menos profunda. Paro a colocarme los esquís de forma que no me molesten cada vez que alzo la vista. Fer continua abriendo huella... No se yo nada!


Ambientazo escocés.

Rodeamos una pequeña aguja que forma una estética arista de nieve. Fer se para a sacarme unas fotos y a cederme el siguiente resalte, en el que se ve hielo. Dos metros de hielo y cien de abrir huella... Sin comentarios.


Arista de nieve 
Segundo resalte. Apenas existe 




















A pocos metros se ve otro murito de hielo un poco más vertical y largo. Con bien poco nos conformamos!



Qué bien lo pasamos!
Tercer resalte






















A ratos para de nevar, después llueve y de repente parece que quiere abrir el día. El tiempo esta loco, pero nosotros seguimos a lo nuestro, siempre hacia arriba. Una nueva campa con otro resalte de hielo a lo lejos. 
Las paredes que nos rodean están encostradas por una capa de nieve cencellada  por el viento. Esto le da a la montaña un ambiente especial, muy alpino.


Hielo, nieve y tapín: Alpinismo Cantábrico
Pasos finos en el cuarto resalte

  


















Llegamos al punto clave de la vía. El corredor muere contra unos muros en los que no hay hielo, únicamente nieve pegada a unas paredes bastante verticales.
Estos muros están cortados por una chimenea muy vertical y estrecha. No se en que momento se nos ocurrió que podía ser por allí, pero tras mucho batallar, subir y bajar, quitarme la mochila y comprobar que ni así entraba, e intentar otras posibilidades, me bajé, no sin cierta rabia y desesperación. La cosa olía a retirada.
Pero Fer lo quiso intentar y le cedí el cabo con gusto. Miró la chimenea con cara de asco y... para adentro. Somos muy necios! A los pocos minutos, sensatamente, se bajó.


Helado de off-width
Fer en el camino correcto. Gran largo





















Echó un vistazo hacia la izquierda de los muros, donde yo había mirado antes también, y para allá que se fue. Tras unos pocos metros bastante precarios, gritó como si de un anuncio de televisión se tratara... ¡Un clavo, es un clavo!
Parecía que por fin estábamos en el camino correcto. 
Un largo de mixto precario, donde los esquís a la espalda hacen de todo menos ayudar, protegido por tres pitones y con una salida por nieve vertical, digna de las mejores flautas andinas, nos dejó en lo que parecía el final de las dificultades.


Salida andina
Pasos de mixto peleón






  














Tras un corto rápel accedimos a unas campas por la que alcanzamos la arista sin dificultad. Una vez en ella, aún nos quedaba bastante cresta para alcanzar el inicio de la Canal Sur, por la que pretendíamos descender. Nos atamos de nuevo para recorrer en ensamble este caos de bloques, hongos de nieve y pequeñas agujas. La niebla no dejaba ver más allá de quince o veinte metros, pero el ambiente era inmejorable. Volvía a nevar. 


Recorriendo la Arista Oeste. 
Campas hacia la Arista Oeste



No es un terreno fácil. Hay que andar con mil ojos, tantear bien la nieve, limpiar bloques y andar fino con la cuerda para protegernos el uno con el otro.
Tras un rato de culebrear llegamos al inicio de lo que parece una canal amplia y sin mucha pendiente. Será la Canal Sur? 
Nieva mucho y las palas están ya bastante cargadas de nieve. No se hable más... Esquís y para abajo. Nos dejamos el arnés, los rapeladores y un par de cordinos por si acaso. 
Mientras nos preparamos, bebemos el té que llevo en el termo. No hemos comido y casi no hemos bebido. Echamos unos tragos que nos calientan hasta los pies y comenzamos a descender.


Primera sección del descenso
La nieve no nos inspira mucha confianza y bajamos de uno en uno, esperándonos en lugares protegidos y con los cinco sentidos siempre el uno en el otro. 
Tras unos cuantos cientos de metros llegamos a una zona con rocas y poca nieve. Destrepamos unos treinta metros y seguimos esquiando por palas cada vez menos expuestas.


Corredor intermedio, previo al destrepe


Cuanto más bajamos, peor es la nieve, debido a la lluvia que cae. En poco tiempo, aprovechando estrechos pasillos, enlazamos con el camino que viene del Collado del Ronzón. Aquí se acaba lo bueno; un trago, esquís a la mochila y bajamos caminando. Una cortina de agua mezclada con la niebla hace que Torrebarrio ni se intuya.

Tras nuestros caretos, se intuye la canal de descenso
Llegamos al coche calados hasta los huesos, con todo mojado, hambrientos, pero felices y muy satisfechos del día.
Lo tiramos todo en el maletero y nos vamos con la calefacción a tope, a ver si templamos un poco. Podríamos comernos hasta el papel de los bocadillos.

Pese a todo; al mal tiempo, a la humedad infinita, a las malas condiciones, hemos encontrado de nuevo lo que siempre venimos a buscar, lo que hace que volvamos una y otra vez... Disfrutar, aprender y curtirnos un poco más, en este medio en el que tan a gusto nos sentimos.

13 de enero de 2014

POR EL CORNIÓN: Visita a La Reina.

Han pasado las Navidades y tras días de gastar, comer y beber más de lo que nos hubiera gustado y seguro que más de lo necesario, todo vuelve a la normalidad. Como otros años, he echado una mano a Jame en Cavana, lo que significa un pequeño parón en lo que a salidas al monte se refiere, a excepción de ir a trabajar los fines de semana a Fuentes de Invierno e impartir algún curso de alpinismo de la federación.

El inverno comenzó prometedor, nevando allá por noviembre y permitiéndonos esquiar buena nieve polvo a finales de ese mismo mes. Y como es un clásico, apenas nevó más y al viento sur le dio por hacernos una visita... Con lo bien que estaba él por Tarifa!
Las altas temperaturas de los último días y el ir en camiseta por la calle como si de septiembre se tratase, no nos desanimó; teníamos claro que había que hacer una visita a Los Picos y ver en que condiciones estaban, tanto para escalar como para trabajar. 
Hablo con Fer y quedamos a la hora habitual para estas incursiones relámpago al Jou Santu: a las 05:00 nos encontramos en Llovio y seguimos juntos hacia Los Lagos. Los alrededores de Ribadesella y Cangas arden en la noche. Varios incendios iluminan los concejos... Es lamentable!
Sobre las 06:15 salimos de Pandecarmen, a una velocidad que cualquiera diría que íbamos únicamente a Vega La Piedra. El ansia de monte nos hacen ir a buen ritmo, algo que la Llampa Cimera se encargará de estropear. La nieve aquí esta medio blanda, aunque antes de llegar a La Fragua la cosa cambia y empezamos a atisbar cual va a ser la tónica del día: una nieve como el cristal que nos obligará a emplearnos con los pinchos.


Amanece en La Fragua. Los Traviesos y La Canal Parda
Un trago, unos orejones y cruzamos Las Barrastrosas bajo unas luces increíbles. Amanece y se empieza a ver con claridad como están las condiciones. Peña Santa de Enol seca como una mojama. Únicamente El Marqués y quizá la Noreste se puedan hacer. Lo demás es todo roca. 


Cruzando las Barrastrosas. Peña Santa de Enol nos da los buenos días

Las nubes, teñidas con los colores del amanecer, nos indican que el viento va a ser más fuerte de lo que pronosticaban. Tanto en el Jou de Los Asturianos como en el Jou Santu, varias ráfagas nos obligan a echar una rodilla al suelo.
Esto, unido a que no hay hielo ni para tomar unos Gin Tonics, limitan mucho nuestras opciones. Ni Ojal, ni la Directa, ni Tiritonitis... Nada.
Está claro que de hacer algo, cosa que queda en manos de Eolo, será una clásica de nieve tipo Marqués, Torco o La Estrecha en Peña Santa.


Su Majestad 

Como no podía ser de otra manera, ganó La Reina, la Peña Santa.
Algo tiene esta montaña que a Fer y a mi nos atrae especialmente. Aislada, poderosa. Por poco que hagas, nunca regala nada. Es una escuela de alpinismo inmejorable. En ella me encuentro realmente cómodo, a gusto. 
Algo tiene que, cuando subo a ella, nunca quiero bajarme.

Al pie de la Canal Estrecha comemos algo y meditamos sobre qué hacer. Durante más de cuarenta minutos es el viento el que toma las decisiones. Pero cuando parecía que la suerte estaba echada y el día se iba a quedar en un paseo, el viento hizo un amago de amainar. Una mirada bastó para liar la cosa y hacerle un jaque.


Reunión bajo el primer resalte
Hacia el nicho del primer largo



  


















La cascada del primer resalte no estaba formada, así que escalo por la línea de verano. El viento sigue a lo suyo e invita a no continuar. Mira que somos cabezones!
Tras la travesía algo delicada, pico un poco de hielo y aparecen las anillas de la reunión.


Al lio!
Llegando a la  primera reunión




















Fer llega y el viento afloja al estar más protegidos por la canal. Hasta la Brecha Norte hay que ir, eso está claro. Ahora se trata de una canal de nieve sin complicaciones, a no ser que te las busques claro...

Continua Fer y nos sorprende lo durísima que está la nieve. Es una costra imposible de romper, como si del cristal de seguridad de un banco se tratase.


Fer ya en plena canal

En estas condiciones apenas se puede proteger. La roca se encuentra tapizada por una costra de hielo y nieve que apenas permite colocar seguros. En condiciones normales iríamos desatados, pero las ráfagas de viento mandan y la cuerda se hace imprescindible. 


El camino a seguir está claro
Ambientazo























Tiro un largo más a través de un pequeño muro de hielo en el flanco izquierdo de la canal. Será de lo poco que pinchemos hoy y no lo podemos desaprovechar.


Fer saliendo del largo
Inicio del muro de hielo

























De vez en cuando se oye algún grito de disfrute total. 
El cielo azul comienza a aparecer, la roca cencellada por la nieve tiene formas espectaculares, en La Brecha Norte ruge el viento... Peña Santa en estado puro.

Las vistas desde aquí son increíbles: El Torco, Las Tres Marías, Las Torres de En Medio y La Horcada, Peña Santa de Enol, Las Cebolledas... Todas ellas forman un gran espinazo que cierra Los Picos por el Occidente. A través de La Forcadona se ve la Cordillera hasta Ubiña, todo enmarcado por un mar de nubes espectacular. En la costa llueve. Estamos en otro mundo.




Fer ni se para en la reunión y continua por la última pala que nos dejará en La Brecha Norte. Tiene poca inclinación, pero está como una piedra.


Master en cramponaje

Nos juntamos y observamos fascinados como está todo encostrado. 
Peña Santa es una montaña en la que entre subir a la cumbre o no, hay una diferencia enorme. Aún quedan diedros helados, alguna travesía expuesta y la arista cimera. Lo conocemos muy bien, como el pasillo de casa, por lo que sabemos que en estas condiciones, con fuertes ráfagas de viento, no es la opción más sensata. Un trago y unas fotos.


Las nubes juegan con El Carria y El Pierzu


Siento cierta pena ya que se trata de una cumbre en la que me encanta permanecer un rato, observar, ensimismarme; simplemente estar. Habrá más ocasiones, seguro.
Cruzamos hasta la pequeña brecha que da acceso a La Canal Ancha, sin lugar a dudad, la mejor opción para bajar.


Travesía hacia la Ancha. La Bermeja y El Espigüete de fondo

Pese a encontrarse en la vertiente sur, Vega Huerta tiene bastante nieve. Los Picos son otro mundo.
Con cuidado destrepamos hasta la instalación de rápel. La canal está como una piedra lo que nos obliga a poner los cinco sentido y alguno más de repuesto. Parece una gran pista de bobsleigh.

Reforzamos el rápel con algún clavo más y un cordino, para que todo trabaje lo mejor posible. Esperemos que dure.


Instalación de rápel
Destrepando hacia el Jou Santu




















A tope de cuerda llegamos a las palas que rodean la cara norte de Peña Santa. Son hielo puro. Esto nos recuerda que no podemos bajar la guardia y hasta que no llegamos bajo El Ojal, no podemos bajar caminando. Desde aquí, seguimos hacia el Jou Santu en busca de un lugar al sol donde quitarnos los trastos y comer algo. Será poca cosa, ya que una ráfaga de viento se encargo de dejarme sin el bocadillo y sin el chocolate que me quedaba. "Operación bikini de Polartec". 


Fer observando el Macizo Central

Tras descansar un poco, salimos hacia abajo. Este lugar está entre lejos y lejísimos del coche. Todavía nos queda un buen rato de trabajar los tobillos a base de técnica de diez puntas.

Cuando llegamos al Jou de Los Asturianos me giro para hacerle la última foto a la Peña Santa. Enfoco, disparo y ella me guiña un ojo. Sabe que volveremos y sin tardar mucho.




Ha sido un buen día de reconocimiento para saber como están las cosas aquí, en la oficina. Los Picos están engañosos; hay poca nieve, hace calor y sin embargo está todo como el cristal. Muy peligroso.
Las vías clásicas como El Marqués, El Torco y La Estrecha están en buenas condiciones, así como ascensiones más asequibles como La Canal Parda y Los Traviesos. Volveremos en breve para disfrutar con amigos, trabajando o las dos cosas a la vez.


Ese mismo día, sin saberlo, Los Picos se tiñeron de negro. Fallecía un montañero en La Torre del Pomelo o Torre Sin Nombre, en Urriello. Desgraciadamente, lo que no debería de suceder, ocurre. Descansa en paz Jose.

Tengamos mucho cuidado allí arriba. Si dudamos, démonos la vuelta. Tan seguro es que las montañas va a seguir ahí como que nosotros vamos a volver para disfrutar de ellas. Cómo no, siempre que nos lo permitan.