"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieve y rocas se extiende ante él hasta perderse de vista, en medio del silencio y el misterio infinito."
Gaston Rébuffat

13 de enero de 2014

POR EL CORNIÓN: Visita a La Reina.

Han pasado las Navidades y tras días de gastar, comer y beber más de lo que nos hubiera gustado y seguro que más de lo necesario, todo vuelve a la normalidad. Como otros años, he echado una mano a Jame en Cavana, lo que significa un pequeño parón en lo que a salidas al monte se refiere, a excepción de ir a trabajar los fines de semana a Fuentes de Invierno e impartir algún curso de alpinismo de la federación.

El inverno comenzó prometedor, nevando allá por noviembre y permitiéndonos esquiar buena nieve polvo a finales de ese mismo mes. Y como es un clásico, apenas nevó más y al viento sur le dio por hacernos una visita... Con lo bien que estaba él por Tarifa!
Las altas temperaturas de los último días y el ir en camiseta por la calle como si de septiembre se tratase, no nos desanimó; teníamos claro que había que hacer una visita a Los Picos y ver en que condiciones estaban, tanto para escalar como para trabajar. 
Hablo con Fer y quedamos a la hora habitual para estas incursiones relámpago al Jou Santu: a las 05:00 nos encontramos en Llovio y seguimos juntos hacia Los Lagos. Los alrededores de Ribadesella y Cangas arden en la noche. Varios incendios iluminan los concejos... Es lamentable!
Sobre las 06:15 salimos de Pandecarmen, a una velocidad que cualquiera diría que íbamos únicamente a Vega La Piedra. El ansia de monte nos hacen ir a buen ritmo, algo que la Llampa Cimera se encargará de estropear. La nieve aquí esta medio blanda, aunque antes de llegar a La Fragua la cosa cambia y empezamos a atisbar cual va a ser la tónica del día: una nieve como el cristal que nos obligará a emplearnos con los pinchos.


Amanece en La Fragua. Los Traviesos y La Canal Parda
Un trago, unos orejones y cruzamos Las Barrastrosas bajo unas luces increíbles. Amanece y se empieza a ver con claridad como están las condiciones. Peña Santa de Enol seca como una mojama. Únicamente El Marqués y quizá la Noreste se puedan hacer. Lo demás es todo roca. 


Cruzando las Barrastrosas. Peña Santa de Enol nos da los buenos días

Las nubes, teñidas con los colores del amanecer, nos indican que el viento va a ser más fuerte de lo que pronosticaban. Tanto en el Jou de Los Asturianos como en el Jou Santu, varias ráfagas nos obligan a echar una rodilla al suelo.
Esto, unido a que no hay hielo ni para tomar unos Gin Tonics, limitan mucho nuestras opciones. Ni Ojal, ni la Directa, ni Tiritonitis... Nada.
Está claro que de hacer algo, cosa que queda en manos de Eolo, será una clásica de nieve tipo Marqués, Torco o La Estrecha en Peña Santa.


Su Majestad 

Como no podía ser de otra manera, ganó La Reina, la Peña Santa.
Algo tiene esta montaña que a Fer y a mi nos atrae especialmente. Aislada, poderosa. Por poco que hagas, nunca regala nada. Es una escuela de alpinismo inmejorable. En ella me encuentro realmente cómodo, a gusto. 
Algo tiene que, cuando subo a ella, nunca quiero bajarme.

Al pie de la Canal Estrecha comemos algo y meditamos sobre qué hacer. Durante más de cuarenta minutos es el viento el que toma las decisiones. Pero cuando parecía que la suerte estaba echada y el día se iba a quedar en un paseo, el viento hizo un amago de amainar. Una mirada bastó para liar la cosa y hacerle un jaque.


Reunión bajo el primer resalte
Hacia el nicho del primer largo



  


















La cascada del primer resalte no estaba formada, así que escalo por la línea de verano. El viento sigue a lo suyo e invita a no continuar. Mira que somos cabezones!
Tras la travesía algo delicada, pico un poco de hielo y aparecen las anillas de la reunión.


Al lio!
Llegando a la  primera reunión




















Fer llega y el viento afloja al estar más protegidos por la canal. Hasta la Brecha Norte hay que ir, eso está claro. Ahora se trata de una canal de nieve sin complicaciones, a no ser que te las busques claro...

Continua Fer y nos sorprende lo durísima que está la nieve. Es una costra imposible de romper, como si del cristal de seguridad de un banco se tratase.


Fer ya en plena canal

En estas condiciones apenas se puede proteger. La roca se encuentra tapizada por una costra de hielo y nieve que apenas permite colocar seguros. En condiciones normales iríamos desatados, pero las ráfagas de viento mandan y la cuerda se hace imprescindible. 


El camino a seguir está claro
Ambientazo























Tiro un largo más a través de un pequeño muro de hielo en el flanco izquierdo de la canal. Será de lo poco que pinchemos hoy y no lo podemos desaprovechar.


Fer saliendo del largo
Inicio del muro de hielo

























De vez en cuando se oye algún grito de disfrute total. 
El cielo azul comienza a aparecer, la roca cencellada por la nieve tiene formas espectaculares, en La Brecha Norte ruge el viento... Peña Santa en estado puro.

Las vistas desde aquí son increíbles: El Torco, Las Tres Marías, Las Torres de En Medio y La Horcada, Peña Santa de Enol, Las Cebolledas... Todas ellas forman un gran espinazo que cierra Los Picos por el Occidente. A través de La Forcadona se ve la Cordillera hasta Ubiña, todo enmarcado por un mar de nubes espectacular. En la costa llueve. Estamos en otro mundo.




Fer ni se para en la reunión y continua por la última pala que nos dejará en La Brecha Norte. Tiene poca inclinación, pero está como una piedra.


Master en cramponaje

Nos juntamos y observamos fascinados como está todo encostrado. 
Peña Santa es una montaña en la que entre subir a la cumbre o no, hay una diferencia enorme. Aún quedan diedros helados, alguna travesía expuesta y la arista cimera. Lo conocemos muy bien, como el pasillo de casa, por lo que sabemos que en estas condiciones, con fuertes ráfagas de viento, no es la opción más sensata. Un trago y unas fotos.


Las nubes juegan con El Carria y El Pierzu


Siento cierta pena ya que se trata de una cumbre en la que me encanta permanecer un rato, observar, ensimismarme; simplemente estar. Habrá más ocasiones, seguro.
Cruzamos hasta la pequeña brecha que da acceso a La Canal Ancha, sin lugar a dudad, la mejor opción para bajar.


Travesía hacia la Ancha. La Bermeja y El Espigüete de fondo

Pese a encontrarse en la vertiente sur, Vega Huerta tiene bastante nieve. Los Picos son otro mundo.
Con cuidado destrepamos hasta la instalación de rápel. La canal está como una piedra lo que nos obliga a poner los cinco sentido y alguno más de repuesto. Parece una gran pista de bobsleigh.

Reforzamos el rápel con algún clavo más y un cordino, para que todo trabaje lo mejor posible. Esperemos que dure.


Instalación de rápel
Destrepando hacia el Jou Santu




















A tope de cuerda llegamos a las palas que rodean la cara norte de Peña Santa. Son hielo puro. Esto nos recuerda que no podemos bajar la guardia y hasta que no llegamos bajo El Ojal, no podemos bajar caminando. Desde aquí, seguimos hacia el Jou Santu en busca de un lugar al sol donde quitarnos los trastos y comer algo. Será poca cosa, ya que una ráfaga de viento se encargo de dejarme sin el bocadillo y sin el chocolate que me quedaba. "Operación bikini de Polartec". 


Fer observando el Macizo Central

Tras descansar un poco, salimos hacia abajo. Este lugar está entre lejos y lejísimos del coche. Todavía nos queda un buen rato de trabajar los tobillos a base de técnica de diez puntas.

Cuando llegamos al Jou de Los Asturianos me giro para hacerle la última foto a la Peña Santa. Enfoco, disparo y ella me guiña un ojo. Sabe que volveremos y sin tardar mucho.




Ha sido un buen día de reconocimiento para saber como están las cosas aquí, en la oficina. Los Picos están engañosos; hay poca nieve, hace calor y sin embargo está todo como el cristal. Muy peligroso.
Las vías clásicas como El Marqués, El Torco y La Estrecha están en buenas condiciones, así como ascensiones más asequibles como La Canal Parda y Los Traviesos. Volveremos en breve para disfrutar con amigos, trabajando o las dos cosas a la vez.


Ese mismo día, sin saberlo, Los Picos se tiñeron de negro. Fallecía un montañero en La Torre del Pomelo o Torre Sin Nombre, en Urriello. Desgraciadamente, lo que no debería de suceder, ocurre. Descansa en paz Jose.

Tengamos mucho cuidado allí arriba. Si dudamos, démonos la vuelta. Tan seguro es que las montañas va a seguir ahí como que nosotros vamos a volver para disfrutar de ellas. Cómo no, siempre que nos lo permitan.

1 de diciembre de 2013

EL GRAN BLANCO

No se trata de un documental de National Geographic sobre tiburones, ni de un reportaje de Documentos TV sobre narcotráfico. Sencillamente es la llegada de nuestra particular droga invernal, la nieve.

Para muchos la llegada de la nieve supone un cambio importante. Más allá del inicio de la temporada de esquí, supone un atisbo de esperanza, de que, pese a todo lo malo y los problemas que tenemos, la vida sigue su curso, avanza. Cambiamos de estación. El decorado es completamente distinto y quizá sea la pureza del blanco la que avive nuestro interior y nos haga ver que todo sigue su curso.

Mes de Noviembre; tiempo de descanso laboral, de ponerse a tono con la deportiva, de hacer planes para el invierno y de pensar en la que se avecina con ansia y nerviosismo. Este año va a ser benévolo con nuestros nervios y mucho antes de que llegue Diciembre con el invierno oficial, vamos a tener nuestras montañas cubiertas de ese esperado manto blanco.


El invierno se cuela en el otoño
Kako y yo ya nos habíamos estrenado en hacía una semana en Fuentes de Invierno. Un día con poca visibilidad y nieve perfecta. Suficiente para probar las piernas y quitarse la tontería. Quedamos sorprendidos de la cantidad de nieve caída... No rozamos ni una piedra.

Sillas de Entresierras completamente heladas
Al igual que cada invierno hay nuevos proyectos, no pueden faltar ciertas visitas obligas. Es el caso del Picu Boru. Situado justo encima de Sotres, cierra el Macizo Oriental de Los Picos por el norte y tiene uno de los mejores descensos con esquís de nuestras montañas.

Sotres con Brañiella y el Boru como telón de fondo
Este año no iba a ser menos. Hablo con Chamoso y como no podía ser de otra manera, se apunta al plan. El Boru y la pala de Brañiella, son su particular descenso de cada día, siempre que tiene libre. Sale de casa con las tablas puestas y se las vuelve a quitar en el felpudo. Tanto es así, que a este lugar lo llamamos "Cuesta Chamoso".

Sin prisa, a eso de las 10:30 nos ponemos los tres a foquear por los prados de Sotres. La mañana se ha encapotado un poco, lo que nos hace temer que la nieve se encostre. Ayer era polvo de primerísima calidad y hoy ya es otra cosa. Habrá que bregar con lo que haya, que como dicen, no hay mala nieve si no...

Foqueando con Pandébano al fondo
Avanzamos sin prisa aprovechando la huella que Chamoso y Fer dejaron hace tres días. A ratos se pierde ya que ha venteado y se ha cubierto parcialmente. Vamos parando, comentando lo prometedor del invernó, lo que ha nevado, contando chistes y diciendo pijadas... Las risas nunca deben faltar!
En poco tiempo llegamos al collado que está justo bajo la pala de Brañiella. El Macizo Central aparece espectacular, con nubes lenticulares a modo de boina, lo que indica vientos fuertes en altura.
Promete ser un día de luces espectaculares y me he olvidado la cámara, así que me voy apañando con el teléfono.
Fresnidiello, Cabeza Las Moñas, Las Moñetas...
Seguimos subiendo por esta pala que ya nos hace babear pensando en el descenso. Como suponíamos, la nieve se ha encostrado un poco y debido al viendo que sopla a ratos, está muy cambiante. Eso sí, esto ayuda a que el riesgo de aludes haya disminuido y sea bajo. 

Kako y Chamoso.

El placer de foquear
Hace cuatro días Fer hizo un corte en el collado y a 40 centímetros apareció una capa débil de nieve granudada. Ahora se ha encostrado y asentado algo, pero así todo hay que prestar atención a las orientaciones ya que hoy sopla viento bastante fuerte del Este a partir de los 1700m.

Nosotros seguimos hasta culminar la pala y llegamos a Los Llanos de Brañiella.

La costra se aprecia en la huella


El viento en las cumbres es evidente

Seguimos hasta Las Cruces y justo debajo nos quitamos las pieles y nos decantamos por bajar. Nos espera una bajada increíble y el ansia gana la partida.
El viento es fuerte y la sensación térmica bastante fría. 

Bajamos Brañiella con una nieve mejor de lo que parecía en un principio, bastante cambiante pero aún muy esquiable. La fina costra que se ha formado no nos priva de disfrutar y esquiar con técnica y control. Esta bajada tiene la pendiente perfecta, mantenida y con unas dimensiones enormes para que cada uno trace su huella a su gusto.
Kako baja en telemark demostrando un gran dominio.

Extraña imagen doble sacada con el teléfono
"La Pala". Sotres al fondo
Ya en el bosque, más protegido del viento, la nieve mejora y gritos de emoción salen de cada uno. Llegamos a Sotres con una sonrisa difícil que quitar. 
Arriba sigue soplando el viento, dibujando formas con las nubes y regalándonos imágenes preciosas.

Las nubes y el viento juegan sobre el Macizo Central
Ha sido la primera al Boru y seguro que no será la última. El invierno ya está aquí. Lo esperábamos impacientes. Ahora solo queda disfrutarlo y compartirlo, con el respeto y la prudencia que se merece.

21 de noviembre de 2013

FIN DE OTRA TEMPORADA



Como cada año por estas fechas, empieza un cambio que no deja a nadie indiferente. Sea cual sea nuestra profesión o nuestro hobbie, a todos nos afecta de una u otra manera.
Como cada año llega esa fecha en la que, casi sin darnos cuenta, los días comienzan a menguar de manera significativa. El sol ya no viaja tan alto, empieza a hacerlo de forma más sesgada, al igual que su calor, el cual ya no sofoca y se convierte en algo enormemente agradable. 
Llega el cambio de hora y sentimos que nos roban sesenta minutos de día. Sin acabar de entenderlo del todo empezamos a adaptarnos poco a poco. Para muchos su día a día laboral apenas cambia. Para nosotros, los guías de montaña, supone un cúmulo de detalles nuevos: cambios de logística en los horarios, ciertas ascensiones y escaladas se hacen ya demasiado largas... Algunas cosas como la chaqueta de fibra y la frontal, gorro y guantes ya no pueden faltar en la mochila, sería un olvido que pagaríamos caro. A partir de ahora, muchos días sustituiremos la cantimplora por un buen termo cargado con té caliente. 

La luz en esta época es, sin ninguna duda, mi favorita del año. Los relieves se dibujan a la perfección incluso en las horas centrales del día, las sombras se alargan y estilizan, y los tonos amarillos y ocres del otoño se mezclan con el verde, dominando el paisaje.


Otoño en El Sueve

El viento hace también acto de presencia. Viene para quedarse una temporada. 
Todo esto hace que también los días de lluvia sean diferentes a los del resto del año. Es una lluvia distinta, cae con más fuerza, es más molesta, más fría... Huele a nieve!
Es el momento que todos nosotros estábamos esperando, aunque a veces se nos olvide.


Primeras nieves sobre el Neverón de Urriellu

La temporada estival se está acabando y en cierta manera lo necesitábamos. Un poco de descanso de tanto sube y baja, de tensión (y no solo en la cuerda), de madrugones indecentes, nos vendrá bien.


Cresta Cabrones-Torrecerredo

Ha sido una buena temporada, con unas condiciones meteorológicas muy favorables para nuestro oficio. Apenas ha llovido en todo el verano. Los Picos nos han respetado, han ocurrido muy pocos accidentes y nosotros hemos terminado la temporada enteros y con los dolores justos. Poco más se puede pedir.

Llega el momento de escalar un poco para nosotros, de volver a sentirnos fuertes, de "apretar" y pasar miedo cuando dejamos el último seguro lejos de los pies y se nos hincha el brazo al mismo tiempo. Volver a nuestro punto de forma es costoso, pero sabemos que no está lejos.

Fer en Poo de Cabrales
Villanueva de la Tercia



Son tiempos de disfrutar de la familia, de los amigos, los colegas de profesión. Comentar como nos ha ido el verano y recordar anécdotas. Dedicarse a la fotografía, a la observación.

Araña en la hora de la merienda

En un hayedo cualquiera

Intercalamos días en los que hacemos alguna vía larga con otros de escalada deportiva. Retomamos viejos proyectos y cómo no, surgen un montón de ellos nuevos. La motivación y la pasión nunca faltan.
Vamos de Quirós a La Hermida, de Teverga a León, buscando sol, roca y seguir disfrutando de la montaña, en cualquiera de sus formas.

Kako disfrutando de la caliza de La Hermida
Nano en un diedro 5 estrellas
Es una buena época también para dedicarse a la formación; tanto de forma profesional impartiendo cursos, como la nuestra propia, reciclándonos y repasando maniobras que de otra manera casi no practicamos.

Pero es inevitable, lo llevamos dentro y no tarda en salir. Caen los primeros copos en las cumbres y, aunque sabemos que aún falta mucho, algo se enciende en nuestro interior. 

Me gusta el alpinismo por encima de todo y esto implica nieve. Bien sea con esquís, con los crampones y los piolets o con todo junto. La montaña invernal tiene algo especial, mágico, que no me deja pensar en otra cosa. La luz, la textura de la nieve, el frío, los sonidos... Todo es diferente y ya está aquí.
Mientras acaba de llegar y asentarse entre nosotros, espero impaciente. 

Os animo a disfrutar de un nuevo invierno. A descubrir otra forma de ver y entender la montaña, de recorrerla. A deslizaros por sus laderas, escalar sus paredes y sus corredores, a cabalgar sus crestas... Simplemente a vivirla.

Descenso en Los Picos

Llegando a la cumbre del Friero


Cumbre de Peña Santa de Enol. Sobran las palabras
Muchas gracias a todos los que habéis compartido conmigo Los Picos, la montaña; sus caminos, sus paredes y sus cumbres. Muchos momentos que espero se vuelvan a repetir. A todos vosotros os dedico estas imágenes. 

Hasta pronto...

  







1 de octubre de 2013

LA CANAL DEL PÁJARO NEGRO (La Hora Oscura)

Hace ya días que el otoño se ha instalado en nuestras montañas. Tras un verano inusualmente bueno, sin apenas precipitaciones y con temperaturas moderadas que nos han permitido trabajar y disfrutar de Los Picos como nunca, llegan las primeras señales de que la cosa empieza a cambiar.
Los días se acortan, las primeras borrascas hacen acto de presencia y la chaqueta de fibra se agradece por las noches.
Antes de que el mal tiempo se adueñe de la Cornisa Cantábrica, aprovecho para realizar algún trabajo que estaba pendiente desde principios del verano.
Hablo con Iñaki y le comento que quizá sea la última baza para nuestro proyecto de esta temporada: La Canal del Pájaro Negro.

El 9 de febrero del 2008 hice por primera vez esta vía con Fer. 
Un año antes, el 17 de Marzo de 2007, nuestro querido Pedro Udaondo, autor junto a Ángel Landa de esta atrevida apertura, fallecía en un fatídico accidente en Las Barrastrosas, mientras se aproximaba al Corredor del Marqués.
Fue el mismo Pedro, junto con Jaime Álvarez y Félix Bonales, quienes 16 años después hicieron la primera invernal de la vía, en 1974. Gran ascensión.
Quisimos entonces, tras la muerte de Pedro, hacerle nuestro pequeño homenaje, repitiendo esta gran vía, en invierno por supuesto. 

Si tengo que escoger un lugar y una montaña para estar, escalar o simplemente observar Los Picos, sin duda ese lugar es Vega Huerta, y como no, la montaña sería Peña Santa.


Cara Sur de Peña Santa

Con las ideas claras y la mochila llena, quedo con Iñaki en Ribadesella y desde allí continuamos en mi coche hasta Vegabaños. Durante el camino nos ponemos al día. Han pasado cuatro años desde la primera y única vez que escalamos juntos. Entonces fue la Nani, un día ventoso y nublado en el que esquivamos la tormenta hasta que llegamos al coche. Buenos recuerdos.

Subiendo hacia El Frade atardece y el bosque de Cuesta Fría es un espectáculo. A mitad de la Canal del Perro encendemos la frontal.

Últimas luces sobre en valle de Sajambre.

En algo menos de tres horas llegamos a Vega Huerta. Hay cuatro personas en el refugio así que nos tocará dormir al raso. Cenamos y al saco. 
No pasan ni cinco minutos y siento algo en la cara... Está lloviendo!! Como tiros, metemos todo en las mochilas y salimos corriendo hacia la cueva. Allí seguro que no nos mojamos. Es un lujo dormir aquí, con la Peña Santa justo en frente, protegidos del viento y la lluvia.

Después de un té con galletas, a eso de las 07:30 salimos de la cueva hacia la pared y en poco más de media hora ya estamos en la entrada de la canal. Las luces del amanecer nos sobrecogen. Estos son los momento en los que siempre nos acordamos de Pedro. El lo llamaba "la hora oscura", instantes en los que el sol lucha con las tinieblas para hacerse un hueco en el día. Momentos de incertidumbre, miedos e inquietud.

Primeras luces.
La canal es una pedrera gigante y estrecha con un par de bloques en los que hay que hacer dos mini largos. El resto se supera en cuerda corta sin problemas. 
No se parece en nada a cuando pasamos hace 5 años. Pese a que era un invierno seco, la nieve cubría la canal casi por completo.

Último resalte.
Entrada de la canal.


En poco más de media hora llegamos al final, bajo los dos largos de IV que nos llevarán bajo el característico Pilar.

El sol gana...
Llegada a El Pilar.

Los hago en una sola tirada y cuando llego a la reunión se cumplen mis miedos. El viento es fortísimo y nos acompañará todo el día. En la canal ni nos enterábamos...
Iñaki sube rápido y se sorprende de lo que hemos subido. Estamos a la altura del Nevero Colgao.

Unos A0s para superar los primeros metros del pilar y llego así al pie de La Losa. Buena roca y canalizos en estos largos.

Vistas hacia La Bermeja y Las Pardas.
Roca excelente en La Losa. Abajo Carbanal.






Llegamos al rápel intermedio. Apenas 10 metros para entra de nuevo en la canal. Pensé que en los siguientes largos estaríamos más protegidos del viento pero me equivocaba. Viene de todos lados, de arriba y de abajo, hinchando nuestros pantalones como si fueran globos. 
Esto hace que no disfrutemos del todo, con una constante sensación de inquietud.

El largo de La Chimenea es tan peleón como lo recordaba, más aún llevando mochila. 


Iñaki saliendo de la chimenea
Hace 5 años, con el piano a la espalda.






















Solo nos queda un largo de fisura hasta una terraza inclinada y se habrán acabado las dificultades. El viento sigue castigándonos sin tregua, pero aún así vamos a buen ritmo. Hace 5 años que no pasaba por aquí pero recuerdo todo muy bien. Son todos los largos muy característicos.



Llegando a la terraza inclinada. Ambiente garantizado.

















Tras una fácil canal de roca mediocre y bloques llego a la arista. Vamos a volar! Tendremos que ir con mucho cuidado para que alguna ráfaga no nos de un susto. 


En plena arista, con Los Basares y El Boquete al fondo.

















En esos momentos Fer está cruzando justo por El Boquete hacia Caín. Nos buscamos pero no nos vemos.
Pese a las condiciones duras, adoro llegar a la cumbre a través de esta arista. El ambiente es espectacular.


Macizo Central. 

















El viento no invita a estar mucho en la cumbre, pero aún así la disfrutamos, comemos y bebemos. No se ve a nadie.
Hemos hecho la vía en algo menos de 6 horas. No está nada mal.
Estamos encantados de estar aquí arriba, después de tanto tiempo, compartiendo esta montaña. Este trabajo nos da momentos increíbles, experiencias únicas.


Con Iñaki en la cumbre.
















Bajamos por La Estrecha. 
El nevero de La Forcadona resiste y cada día está más complicado de pasar. Me obliga a tallar unos peldaños y prestar mucha atención. Las rimayas son gigantes.


La Forcadona.  Canal Parda y Los Traviesos al fondo.
















En poco más de dos horas llegamos a la cueva, donde bebemos y comemos lo poco que nos queda mientras observamos la pared.


Cara Sur desde la cueva.

















Hacemos la mochila y nos vamos, con cierta pena por dejar este lugar que nunca invita a marcharse. 
Pero en tiempo apremia. Iñaki tiene que volver a Pamplona y yo a casa. Al día siguiente tenía que dar la vuelta a Peña Santa de Enol, pero esta vez el viento y la lluvia se tomaron la revancha en Vegarredonda. 

Mientras descendemos, disfrutamos de las luces de este nuevo otoño. Otro atardecer espectacular en el bosque de Cuesta Fría. 
Bajamos hablando de futuros proyectos, escaladas, esquí... Montañas.
En Vegabaño echamos la vista atrás y nos despedimos por última vez de esta gran montaña que, seguro, nunca dejará de sorprenderme.


Peña Santa.

















Estoy muy satisfecho de haber guiado esta vía. No muy difícil, pero larga, en una montaña aislada, austera y siempre con compromiso. 
Se que a Pedro le hubiera gustado. En nuestro recuerdo estarás siempre; en cada largo de sus vías, en los canalizos de sus queridos Picos, en cada amanecer, mientras nos enfrentamos a "la hora oscura".