"En el límite de la tierra de los hombres, erguido en la cumbre que embrujó sus noches, el joven alpinista yergue su cuerpo y su corazón, su alma y sus sueños.
Una región de nieve y rocas se extiende ante él hasta perderse de vista, en medio del silencio y el misterio infinito."
Gaston Rébuffat

21 de noviembre de 2013

FIN DE OTRA TEMPORADA



Como cada año por estas fechas, empieza un cambio que no deja a nadie indiferente. Sea cual sea nuestra profesión o nuestro hobbie, a todos nos afecta de una u otra manera.
Como cada año llega esa fecha en la que, casi sin darnos cuenta, los días comienzan a menguar de manera significativa. El sol ya no viaja tan alto, empieza a hacerlo de forma más sesgada, al igual que su calor, el cual ya no sofoca y se convierte en algo enormemente agradable. 
Llega el cambio de hora y sentimos que nos roban sesenta minutos de día. Sin acabar de entenderlo del todo empezamos a adaptarnos poco a poco. Para muchos su día a día laboral apenas cambia. Para nosotros, los guías de montaña, supone un cúmulo de detalles nuevos: cambios de logística en los horarios, ciertas ascensiones y escaladas se hacen ya demasiado largas... Algunas cosas como la chaqueta de fibra y la frontal, gorro y guantes ya no pueden faltar en la mochila, sería un olvido que pagaríamos caro. A partir de ahora, muchos días sustituiremos la cantimplora por un buen termo cargado con té caliente. 

La luz en esta época es, sin ninguna duda, mi favorita del año. Los relieves se dibujan a la perfección incluso en las horas centrales del día, las sombras se alargan y estilizan, y los tonos amarillos y ocres del otoño se mezclan con el verde, dominando el paisaje.


Otoño en El Sueve

El viento hace también acto de presencia. Viene para quedarse una temporada. 
Todo esto hace que también los días de lluvia sean diferentes a los del resto del año. Es una lluvia distinta, cae con más fuerza, es más molesta, más fría... Huele a nieve!
Es el momento que todos nosotros estábamos esperando, aunque a veces se nos olvide.


Primeras nieves sobre el Neverón de Urriellu

La temporada estival se está acabando y en cierta manera lo necesitábamos. Un poco de descanso de tanto sube y baja, de tensión (y no solo en la cuerda), de madrugones indecentes, nos vendrá bien.


Cresta Cabrones-Torrecerredo

Ha sido una buena temporada, con unas condiciones meteorológicas muy favorables para nuestro oficio. Apenas ha llovido en todo el verano. Los Picos nos han respetado, han ocurrido muy pocos accidentes y nosotros hemos terminado la temporada enteros y con los dolores justos. Poco más se puede pedir.

Llega el momento de escalar un poco para nosotros, de volver a sentirnos fuertes, de "apretar" y pasar miedo cuando dejamos el último seguro lejos de los pies y se nos hincha el brazo al mismo tiempo. Volver a nuestro punto de forma es costoso, pero sabemos que no está lejos.

Fer en Poo de Cabrales
Villanueva de la Tercia



Son tiempos de disfrutar de la familia, de los amigos, los colegas de profesión. Comentar como nos ha ido el verano y recordar anécdotas. Dedicarse a la fotografía, a la observación.

Araña en la hora de la merienda

En un hayedo cualquiera

Intercalamos días en los que hacemos alguna vía larga con otros de escalada deportiva. Retomamos viejos proyectos y cómo no, surgen un montón de ellos nuevos. La motivación y la pasión nunca faltan.
Vamos de Quirós a La Hermida, de Teverga a León, buscando sol, roca y seguir disfrutando de la montaña, en cualquiera de sus formas.

Kako disfrutando de la caliza de La Hermida
Nano en un diedro 5 estrellas
Es una buena época también para dedicarse a la formación; tanto de forma profesional impartiendo cursos, como la nuestra propia, reciclándonos y repasando maniobras que de otra manera casi no practicamos.

Pero es inevitable, lo llevamos dentro y no tarda en salir. Caen los primeros copos en las cumbres y, aunque sabemos que aún falta mucho, algo se enciende en nuestro interior. 

Me gusta el alpinismo por encima de todo y esto implica nieve. Bien sea con esquís, con los crampones y los piolets o con todo junto. La montaña invernal tiene algo especial, mágico, que no me deja pensar en otra cosa. La luz, la textura de la nieve, el frío, los sonidos... Todo es diferente y ya está aquí.
Mientras acaba de llegar y asentarse entre nosotros, espero impaciente. 

Os animo a disfrutar de un nuevo invierno. A descubrir otra forma de ver y entender la montaña, de recorrerla. A deslizaros por sus laderas, escalar sus paredes y sus corredores, a cabalgar sus crestas... Simplemente a vivirla.

Descenso en Los Picos

Llegando a la cumbre del Friero


Cumbre de Peña Santa de Enol. Sobran las palabras
Muchas gracias a todos los que habéis compartido conmigo Los Picos, la montaña; sus caminos, sus paredes y sus cumbres. Muchos momentos que espero se vuelvan a repetir. A todos vosotros os dedico estas imágenes. 

Hasta pronto...

  

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